«A quienes quedamos nos queda mucho por correr, y estamos para ayudar, para guiar y para hacer el acompañamiento», enfatiza la coordinadora de operaciones de Salud Chacao / Texto y fotos: Vanessa Davies
Es mayor jubilada de los Bomberos de Caracas y coordinadora de operaciones de Salud Chacao. Siempre está «pegada» de un radio, y el mismo 24 de septiembre, cuando le iban a imponer la medalla Héroes de Chacao, estaba atendiendo una emergencia.
«Nosotros estamos un poquito afectados, pero uno aprende a tener herramientas para afrontar esa situación. Ese día ni yo misma me conocía, con todo lo que hice, toda la fortaleza que tuve. Llegamos solos en un primer momento. Nos tocó hacer la extracción de las personas, trasladarlas, hacer una clasificación. Nosotros, como paramédicos y enfermeros, tenemos que saber hacer un triaje. Yo tengo el criterio de decir ‘tú trasladas’ o ‘este no sale’. ‘A esta persona, en este momento, no; vamos a trasladar a otra’. Todo eso es fuerte. Atender dos edificios colapsados en la misma área no es fácil», explica.
Ordóñez asegura que en Chacao trabajaron como un solo equipo. «En ese momento hubo paramédicos que tuvieron que entrar, médicos que tuvieron que entrar al sitio a hacer trabajo internamente. Hubo movimientos sísmicos con ellos dentro de los huecos. Salimos virtuosos, gracias a dios, porque ninguno de nosotros resultó lesionado».
Rememora que, en la primera noche en el Petunia, había unas 25 personas a quienes pudieron sacar de la edificación. «Gracias a dios los equipos los teníamos en Chacao y pudimos trabajar bien. Lamentablemente en otras zonas no estaban los recursos completos, pero había ímpetu y ganas de mucha gente de ayudar, y eso es importante».


Cien días después de los sismos, considera que debe hacer énfasis en la atención de la parte psicológica: «Ayudar a las personas en esa fase tan difícil de aceptar que perdiste a tu familia. No es fácil. En Salud Chacao, en el área de emergencia, hemos recibido muchas crisis de ansiedad en adultos y jóvenes». La gente que ya no tiene a sus familiares «necesita mucho apoyo psicológico en este momento». Insiste en que las personas necesitan herramientas «para aprender a manejar esta nueva vida que tenemos».
Como mujer creyente, sostiene que quienes sobrevivieron tienen una misión que cumplir: «El que se fue ya había cerrado su ciclo. A quienes quedamos nos queda mucho por correr, y estamos para ayudar, para guiar y para hacer el acompañamiento».
Llama a escuchar mucho, sin juicios. A las personas y a sus familiares. «La tragedia continúa. Tenemos que seguir adelante y prepararnos, porque nos dimos cuenta de que nos hace falta mucho más, desde todo punto de vista».





