Christa Pike tiene 50 años y lleva 31 en el corredor de la muerte por un crimen que cometió cuando acababa de cumplir los 18 junto a su novio y una amiga, ambos de 17 años en aquel momento y que nunca llegaron a cargar con la misma responsabilidad. Está previsto que a Pike la ajusticien este miércoles con una inyección letal. El chico, Tadaryl Shipp, no podía ser condenado a la pena capital por ser menor de edad, pero fue sentenciado a cadena perpetua y justo ahora puede optar a la libertad condicional. La otra adolescente, Shadolla Peterson, testificó contra Pike y Shipp y recibió libertad condicional hace años. Los tres se conocieron en un centro de formación laboral para jóvenes con problemas.
Pike, la única mujer en el corredor de la muerte en Tennessee, confesó hace pocos días en una carta publicada por The New York Times que está lista para morir, aunque se siente algo «nerviosa» sobre cómo será el proceso. La misiva fue escrita antes de que el gobernador de Tennessee, el republicano Bill Lee, rechazara un último intento de otorgarle el perdón constitucional, a pesar de que muchas organizaciones piden clemencia para una mujer que sufrió abusos de niña. Sin embargo, Pike parece rendida: «Me den o no la clemencia, me siento en paz». «No tengo miedo de morir», afirmó la mujer. «Solamente me siento nerviosa sobre el proceso».
Si la ejecución se lleva a cabo según lo previsto en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville, Pike se convertirá en la primera persona ejecutada por un delito cometido a los 18 años en la historia moderna de la pena de muerte, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés), y la decimonovena mujer ejecutada en Estados Unidos desde que se restableció la pena capital en 1976.
Casi todos los medios de Estados Unidos recuerdan un caso que causó conmoción en los años 90, pero que pocos recordaban ya. Pike tenía 18 años cuando ella y Shipp golpearon y torturaron hasta la muerte a Colleen Slemmer, de 19 años. El asesinato provocó un gran revuelo mediático en Knoxville, Tennessee, en 1995, debido a que hallaron el cuerpo de Colleen con un pentagrama —símbolo de un ritual satánico— grabado en el pecho.
En el juicio se supo que Pike había acusado a Colleen de insultarla e intentar robarle el novio. Otros dos residentes del centro testificaron posteriormente que la condenada se había jactado del crimen antes y después de cometerlo, y que incluso les mostró un fragmento del cráneo de la víctima. Un año después de la muerte de la chica le llegó la sentencia de la pena capital, mientras que Shipp recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.
«Recorro esta ejecución todos los días en mi corazón», revela Pike en una grabación de audio sin editar compartida por sus abogados con el diario The New York Times. «Pase lo que pase el 30 de septiembre, este ya no será mi infierno», afirmó.
Diversos expertos cuestionan si Pike sería sentenciada hoy en día a la pena capital, dado que el historial de abandono y abuso físico y sexual que sufrió en su infancia no se presentó durante el juicio. Este factor es clave en las peticiones actuales de organizaciones defensoras para que jueces y jurados reconsideren las penas. «Christa Pike probablemente no sería sentenciada a muerte si fuera juzgada hoy. Mucho ha cambiado», declaró al Times Robin Maher, director ejecutivo del Centro de Información sobre la Pena de Muerte.
A principios de septiembre, expertos de la ONU urgieron a Estados Unidos y a las autoridades de Tennessee a detener «de inmediato» la ejecución y conmutar la sentencia, recordando su abandono durante su infancia y el severo sufrimiento físico y psicológico tras tres décadas en el corredor de la muerte. Durante su estancia en aislamiento, Pike fue diagnosticada con trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático (TEPT), padecimientos que, según su defensa, influyeron en su estado mental en el momento del crimen. Por su parte, Amnistía Internacional mantiene activa una campaña de recogida de firmas para solicitar al gobernador Bill Lee que detenga la ejecución y le otorgue el indulto.





