Entre los recuerdos de su niñez, Pedro Manuitt guarda los recorridos que realizaba por distintos estados de Venezuela debido al trabajo de su madre, sin imaginar que años después esos trayectos serían la base conceptual de su propio negocio. A sus 34 años, el profesional del Derecho lidera hoy un café sobre ruedas en la ciudad de Los Ángeles, un espacio que convoca tanto a migrantes latinos como a residentes estadounidenses atraídos por nuevas propuestas gastronómicas.
El camino hacia la consolidación de este espacio comercial no estuvo exento de dificultades. Tras egresar de la universidad en 2019, Manuitt decidió emprender viaje a Estados Unidos, donde actualmente mantiene un proceso de solicitud de asilo político a la espera de entrevista formal.
Sobre sus primeros pasos en territorio estadounidense, el emprendedor rememora que «han pasado cosas difíciles, obviamente uno no tiene familia acá, no habla el idioma, tiene que aprender nuevos trabajos, lo que salga en el día a día para poder sobrevivir». Sus ocupaciones iniciales incluyeron roles como cocinero en cadenas de comida rápida, mesero, asistente administrativo y finalmente barista en establecimientos de especialidad, área donde descubrió su vocación definitiva: «Siempre fue el café lo que me llamó la atención (…) Yo quiero hacer esto».
Durante cuatro años, el profesional combinó sus turnos laborales con un proceso autodidacta para comprender la logística, atención al cliente y gestión de proveedores. En 2024 inició un estudio de campo en las calles del vecindario para identificar las dinámicas locales antes de poner en marcha la unidad móvil adaptada.
«Me paraba en la mañana en la calle, a las cinco de la mañana, a las seis, para ver quién estaba en la calle, quiénes eran (…) Y dije ‘lo voy a hacer acá, porque quiero brindarle a comunidad algo que realmente nosotros necesitamos’», afirma. La apertura formal se concretó en marzo de 2026, un debut que dejó tensiones iniciales tras vender una sola bebida durante la jornada inaugural, situacional que cambió progresivamente con el paso de los días.
Un menú con identidad regional para la integración comunitaria
La oferta del puesto móvil está estructurada como un recorrido geográfico por la geografía venezolana. Para la formulación del menú, Manuitt recurrió a las vivencias del pasado, al recordar que «cuando era niño éramos mi hermana, yo y mi mamá, que viajaba por toda Venezuela. Teníamos que hacer conexiones, aprender nuevas comidas, porque en cada estado de Venezuela se come diferente, se habla diferente».
Bajo esta premisa, la preparación identificada con Caracas incorpora leche condensada y elementos de pastelería, la variante denominada ‘Rocket Matcha’ con agua de coco evoca al archipiélago de Los Roques, mientras que las recetas de corte andino utilizan la guayaba como insumo base. «Cada uno cuenta una historia y también me da la oportunidad de explicarles un poco de mi cultura», detalla.
En el plano social, la propuesta busca desmarcarse de la coyuntura política para centrarse en el intercambio cultural y el servicio al cliente. La clientela del sector en Runyon Canyon ha tomado el vehículo como un punto de reunión diario. Desirée Proctor, habitante de la zona, señala que «se ha convertido en un punto de encuentro fundamental para nuestra pequeña comunidad (…). Puede resultar difícil establecer conexiones auténticas en una ciudad tan ajetreada como Los Ángeles, pero Pedro realmente ha logrado unir a la gente con su camión de café».
Por su parte, otros consumidores habituales destacan la calidez de la atención y la oportunidad de conocer la trayectoria de adaptación de los migrantes. «Desde la primera vez que fui, siempre me sentí muy bienvenido. Me encanta el ambiente y Pedro es una persona maravillosa», indica Benjamin, vecino del área, quien califica la experiencia culinaria como la posibilidad de «probar un poco de la cultura venezolana» a través de relatos de superación compartidos frente al mostrador.
Lea la historia completa en este enlace de CNN en Español: Llegó a Los Ángeles desde Venezuela para comenzar desde cero. Hoy su café es un punto de encuentro para todo su barrio





