La fiesta de la cerveza más famosa del planeta no nació entre barriles de malta ni grandes salones de fiesta. La historia detrás del Oktoberfest de Múnich tiene sus raíces en un asunto de la realeza. Todo comenzó a principios del siglo XIX con una celebración de matrimonio que paralizó a toda la ciudad y que, contra todo pronóstico, derivó en una tradición anual.
El origen se remonta al 12 de octubre de 1810, fecha en la que el príncipe heredero Luis I de Baviera contrajo nupcias con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Para festejar la unión, la casa real invitó a los ciudadanos a reunirse en un campo abierto situado a las afueras de las murallas de Múnich. Las jornadas de fiesta concluyeron el 17 de octubre con una concurrida carrera de caballos que desató el entusiasmo popular.
Aquel terreno bautizado como Theresienwiese (el Prado de Teresa) en honor a la novia, pasó a ser el escenario definitivo de la reunión. En la actualidad, los habitantes de la región llaman al recinto y a la fiesta simplemente con el término Wiesn. En aquel primer evento la bebida de cebada no figuraba como la gran protagonista, pues el espectáculo hípico acaparaba toda la atención.
El paso de las carreras a los barriles
Debido al éxito que obtuvo la competencia hípica en la boda real, la asociación agrícola de Baviera decidió repetir la actividad al año siguiente para promover la producción local. Con la llegada de los primeros carruseles y juegos mecánicos en 1818, el espacio empezó a transformarse poco a poco en un parque de atracciones al aire libre.
Durante décadas las ventas de licor y comida se realizaban en pequeños puestos de madera repartidos por el prado. Con el aumento sostenido de visitantes a mediados del siglo XIX, las grandes empresas cerveceras de Múnich reemplazaron las casetas por estructuras de mayor tamaño, que más tarde dieron paso a los icónicos salones y carpas gigantes que se instalan hoy en día.
Registros históricos de la Alcaldía de Múnich detallan que la gestión del festival pasó de manos privadas a la administración municipal en 1819. Este cambio institucional garantizó que la feria mantuviera su continuidad cada año y se adaptara al crecimiento de la población urbana.
Ajustes en el calendario y tragedias en el prado
A pesar de que el nombre conserva la palabra octubre, la celebración principal suele arrancar a mediados de septiembre. Las autoridades locales tomaron la decisión de adelantar las fechas para aprovechar los días más cálidos y despejados del otoño bávaro, prolongando el festejo hasta el primer fin de semana del mes de octubre.
A lo largo de más de dos siglos de existencia, la tradición sufrió cancelaciones puntuales por causas de fuerza mayor. Guerras europeas, brotes severos de cólera durante el siglo XIX y las crisis financieras de la década de 1920 obligaron a suspender la cita en varias oportunidades.
La historia del prado también registra momentos dolorosos. En septiembre de 1980, un atentado con bomba cerca de la entrada principal dejó un saldo de trece personas fallecidas y más de doscientas heridas. Un monumento erigido en el lugar recuerda a las víctimas de aquel trágico suceso.
El festival masivo de la época actual
El Oktoberfest moderno se inicia oficialmente cuando el alcalde de Múnich destapa el primer barril a golpes de martillo dentro de la carpa Schottenhamel, al grito tradicional de «O’zapft is!» (¡Ya está abierto!). A partir de ese momento, solo se permite servir cerveza producida por las seis cervecerías tradicionales de la ciudad.
Datos de la oficina de turismo de Baviera confirman que el evento atrae cada año a más de seis millones de visitantes de todo el mundo. Los asistentes suelen acudir vestidos con los trajes típicos de la región: el Lederhosen para los hombres y el Dirndl para las mujeres, consumiendo millones de litros de cerveza en jarras de un litro conocidas como Maß.
Lo que empezó como un agasajo aristocrático con carreras de caballos terminó por consolidarse, tras una larga evolución de más de 200 años, en una de las manifestaciones culturales y turísticas más grandes del planeta.





