La mayor compañía energética de Estados Unidos, la Exxon Mobil se encuentra nagociando su regreso a Venezuela, mostrando interés en el gran proyecto de petróleo pesado de Petromonagas en la Faja del Orinoco, donde tenía participación en el pasado, así como en áreas del vecino bloque Carabobo, según indicaron fuentes familiarizadas con el asunto a Reuters.
En caso de concretarse este retorno al país, supondría un giro radical para la compañía después de haber abandonado al país miembro de la OPEP hace casi dos décadas en medio de una disputa provocada por la nacionalización de sus proyectos petroleros por parte del gobierno venezolano.
Aunque el director ejecutivo de Exxon Mobil, Darren Woods, calificó a principios de año a Venezuela como un país «no apto para la inversión», la compañía ha enviado este año equipos técnicos para evaluar yacimientos petrolíferos en Venezuela.
Interés en Cerro Negro
Tras el fracaso de las negociaciones a principios de este año con la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) por otras áreas disponibles, Exxon ahora está considerando regresar a Petromonagas, anteriormente conocido como Cerro Negro, siendo este yacimiento el principal proyecto de la compañía en el país y sigue siendo uno de los pocos con una planta de refinación operativa capaz de transformar el crudo extra pesado del Orinoco en crudos más ligeros aptos para la exportación.
No obstante, Reuters recuerda que tras la salida de Exxon de Venezuela en 2007, la poderosa empresa energética rusa Rosneft adquirió una participación del 40% en Petromonagas que en 2020 fue transferida a Roszarubezhneft, una empresa estatal que se hizo cargo de los activos rusos en el extranjero para protegerlos de las sanciones estadounidenses. Aún se desconoce cómo la propiedad rusa podría afectar cualquier acuerdo.
Los gobiernos venezolano y ruso han declarado este año que Rusia sigue siendo titular de una participación en Petromonagas y otros grandes proyectos petroleros que comparte con PDVSA.
«Tenemos acuerdos con China y Rusia que involucran empresas conjuntas que cuentan con autorizaciones válidas para realizar actividades primarias. Respetamos plenamente esos acuerdos y, con respecto a las empresas conjuntas en las que tienen participación, continuarán realizando sus operaciones», dijo la ministra de Petróleo venezolana, Paula Henao, a principios de este mes en una entrevista televisiva.
Sin embargo, la administración Trump ha dejado clara su intención de ampliar la presencia de empresas estadounidenses en Venezuela, al tiempo que limita el acceso de empresas de «adversarios», incluidos China y Rusia.





