El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este lunes una nueva operación militar contra disidencias de las FARC, al mando de Néstor Gregorio Vera, alías Iván Mordisco, el hombre más buscado del país, en el selvático departamento de Guaviare (centro-sur).
«Anoche bombardeamos un campamento narcoterrorista en Guaviare. Nuestra Fuerza Pública desarrolla la Operación Militar Azarías en la vereda Lagos del Dorado, municipio de Miraflores, contra el Frente Carolina Ramírez y su principal cabecilla, alias ‘El Tigre’ o ‘Pintado'», escribió De la Espriella en X.
Según el balance preliminar revelado por el mandatario, en la operación militar murieron ocho combatientes del grupo armado, tres más fueron capturados y otros dos, que se identificaron como menores de edad, fueron «recuperados» por las Fuerzas Militares.
Alias El Tigre es señalado por las autoridades de dirigir acciones terroristas en los departamento de Guaviare, Amazonas, Putumayo y Caquetá, todas en el sur del país, atacar unidades militares «y promover el reclutamiento criminal de niños, niñas y adolescentes».
Este guerrillero, según De la Espriella, es requerido por Interpol con una notificación roja, y las autoridades colombianas están tratando de verificar si se encuentra entre los muertos. «Solo lo confirmaremos cuando exista plena identificación», insistió el presidente.
De forma paralela, el Ejército realiza más operaciones en la zona.
El anuncio del mandatario se produce horas después de que el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmara que en el bombardeó del pasado jueves, también en Guaviare, en el que se reportaron diez muertos, había tres menores de edad.
El hecho se suma a la muerte de un cuarto menor en otra operación militar que desarrollaron en días pasados las fuerzas armadas en el sur del país.
Desde que asumió el poder el 7 de agosto, De la Espriella planteó un cambio en la política de seguridad del Estado colombiano en la que sobrepone la contundencia del poderío militar por encima del diálogo con los grupos armados, tal como lo hizo su antecesor Gustavo Petro (2022-2026) mediante la política de ‘paz total’.
De la Espriella materializó la noche del domingo ese cambio al anunciar que dio por terminadas las conversaciones con tres grupos armados ilegales, iniciadas por Petro, alegando que esas organizaciones no tienen voluntad de paz.
«He tomado esta decisión porque no existe una voluntad real y verificable de paz, mucho menos de reinserción a la vida civil o de sometimiento serio a la Justicia que justifique mantenerlas», expresó el mandatario en una alocución.





