El recinto del Salón Internacional de la Fama del Tenis, ubicado en Newport, fue el escenario para la ceremonia de exaltación del legendario tenista Roger Federer y de la destacada comentarista y exjugadora Mary Carillo. El acto estuvo marcado por momentos de profunda emotividad, en los que el deportista suizo, de 45 años, no pudo contener el llanto mientras se dirigía a los presentes.
La jornada inició con una exhibición sobre la alfombra roja desplegada en la cancha central. Federer, quien ostenta marcas como las 237 semanas consecutivas en el número uno del ranking ATP, sus ocho coronas en Wimbledon, seis Abiertos de Australia, un Abierto de Francia y cinco títulos consecutivos en el Abierto de Estados Unidos, subió a la tarima tras ser introducido por su esposa, Mirka.
Al iniciar su intervención, el extenista confesó la magnitud del momento expresando que “esto es de un nivel muy alto y es difícil estar a la altura”. Durante casi media hora de alocución, la sensibilidad del deportista salió a relucir en múltiples ocasiones. Las lágrimas se hicieron presentes al recordar a su referente de la infancia, Stefan Edberg, sobre lo cual aclaró que se trataba de “lágrimas de felicidad”, y posteriormente al referirse a su entrenador Severin Luthi.
El instante de mayor carga emocional ocurrió al dedicar unas palabras a su esposa. En ese punto, Federer tuvo que detenerse y manifestó: “Ahora viene la parte de Mirka. Dios mío, esto es un desastre”. La intensidad del momento lo llevó a bromear con el público pidiendo “pañuelos y gafas de sol, cualquier cosa para protegerme ahora mismo”.
Hacia el cierre de su discurso, el ganador de 20 títulos individuales de Grand Slam dedicó unas palabras de gratitud a los recogepelotas e hizo un llamado a las nuevas generaciones de deportistas a continuar elevando el nivel del tenis.
Por su parte, Mary Carillo, de 69 años, fue exaltada en la categoría de colaboradora tras una trayectoria que ya la había llevado al Salón de la Fama de la Radiodifusión Deportiva. Presentada por Billie Jean King, quien aseveró que la homenajeada “se ha ganado su lugar en el periodismo deportivo y se ha ganado su lugar en Newport”, Carillo reflejó su asombro ante la distinción señalando que “caminar por estas puertas aquí en compañía de ustedes, eso estaba más allá de mis sueños”.





