Lo que sucedió con los edificios de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe) en playa Los Cocos debido a los terremotos del 24 de junio es algo que prácticamente se veía venir, como lo señaló este miércoles la ingeniera geóloga Mariela Gómez.
Durante el foro organizado por la Red de Sobrevivientes de La Guaira en la Cámara de Comercio de la entidad, Gómez compartió su análisis sobre lo sucedido en la zona debido a los sismos.
Licuación, palabra clave. «Las Opppe, el edificio El Molino, el campo de golf corresponden a los mismos terrenos de la bahía del Sheraton, que en el terremoto de 1967 se vinieron abajo porque sufrieron licuación: todo lo mismo que sufrieron ahora. La diferencia es que, en aquel entonces, estaban Mansión Charaima, dos edificios más, una quinta que era de Musiú Lacavalerie. Pero es el mismo fenómeno. Ocurre licuación, o licuefacción, porque se vence, con las ondas sísmicas, la capacidad de resistencia y de mantenerse en pie de una edificación. Y esa capacidad de resistencia va en función directa, incluso, del número de pisos, porque se amplifica o no el periodo de onda, y ahí es donde radica el peligro».


Una tumba. «Edificios como esos, ubicados en terrenos sueltos muy finos, que provienen de deslaves y deslaves de millones de años, y ubicados incluso sobre la bahía, lo que va a haber es licuación. Licuación segura, segurísima. Cuando presentaron el proyecto, recuerdo que yo estaba presente y lo dejaron como caer. Les pedimos un mapa, y con un lápiz rayamos, con un arquitecto amigo que estaba también en la mesa de riesgo de Caraballeda, la falla de San Sebastián, y la bahía del Sheraton, y se los subrayé. ¿Qué están buscando ustedes ahí? Lamentablemente, la tumba de los futuros residentes. Y a quien no podía decírselo personalmente, cuando estábamos en una reunión le recomendaba: ‘¿Tú vives ahí? Cuando te puedas mudar, te mudas’. Hasta hace poco lo hice. Tenemos que ser responsables con lo que se permite. Ser detallistas, absolutamente detallistas en lo que exigimos como medidas de construcción porque está visto: se nos fue la vida».
El factor aguas negras. Gómez también contó que hicieron un estudio del problema que tenían las Opppe con las aguas servidas. «Para nadie es un secreto que uno, cuando atravesaba la playa, tenía que brincar pozos de aguas negras, porque era un problema gravísimo», rememora. «El informe fue entregado al sismólogo Oscar Andrés López, y quedó maravillado, porque ese problema de las aguas negras probablemente fue una de las muchas causas que contribuyeron al deterioro de las fundaciones de las Opppe, y se pasaba de largo. Hay que seguir estudiando qué factores pueden haber contribuido al desplome de los edificios», enfatizó.





