En el marco de la reestructuración geopolítica tras la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por fuerzas de Estados Unidos, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, detalló en entrevista para la revista TIME el alcance de los acuerdos alcanzados con la administración de Donald Trump para la reapertura económica y la gestión institucional del país.
Uso del idioma español en entrevistas oficiales: A pesar de dominar el inglés, Rodríguez insistió en declarar en español para mantener un control riguroso de sus afirmaciones: «Cuando hago entrevistas, me gusta hacerlas en español […] Es lo mejor para mí».
Defensa de la soberanía nacional: Rodríguez rechazó que las negociaciones impliquen una entrega de la independencia del país, asegurando: «Parto de actuar de buena fe y confío en que estas relaciones se desarrollen de buena fe. Mi estrategia actual y futura siempre ha sido garantizar la paz y la tranquilidad en el país».
Reactivación económica y empresarial: Se registra la presencia e interés de firmas estadounidenses como Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Halliburton y General Electric para la reconstrucción energética y la actualización de la red eléctrica.
Reanudación de conexiones aéreas: La cooperación bilateral permitió el restablecimiento de vuelos comerciales directos entre Estados Unidos y Venezuela a través de aerolíneas como American Airlines y United Airlines.
Esquema financiero de fondos compartidos: Los ingresos por exportaciones petroleras son canalizados mediante un sistema administrado bajo la supervisión del Departamento de Estado de EE. UU. que opera de manera análoga a un fondo en custodia (escrow).
Cooperación bilateral en inteligencia: Caracas y Washington articulan operaciones en materia de seguridad, destacando la entrega de información estratégica por parte de Venezuela para la localización de alias «Niño Guerrero», líder del Tren de Aragua.
Detalles sobre la detención de Nicolás Maduro: Rodríguez relató que se enteró del operativo estadounidense el 3 de enero mientras estaba en la isla de Margarita, manifestando: «Si soy completamente sincera, nunca pensamos que la capital del país sería atacada, y mucho menos imaginamos lo que le ocurrió al Presidente y a la Primera Dama».
Mediación diplomática internacional: Tras el operativo en Fort Tiuna, Rodríguez contactó al emir de Catar, Sheik Tamim bin Hamad Al Thani, quien facilitó el primer enlace telefónico con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, el 3 de enero.
Garantía sobre la vida de Maduro: Durante la llamada inicial, Rodríguez consultó directamente si el mandatario destituido se encontraba con vida: «¿Está vivo Maduro?», recibiendo confirmación y material fotográfico del traslado hacia Nueva York por parte de las autoridades estadounidenses.
Leyes de amnistía y auditoría de la ONU: El Gobierno venezolano reportó la liberación de aproximadamente 9.000 personas en el marco de la normativa de amnistía aprobada en febrero, y solicitó a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos auditar dicho proceso.
Asistencia internacional tras el sismo de junio: La relación bilateral facilitó el despliegue de un paquete de ayuda para la reconstrucción valorado en 300 millones de dólares y el apoyo logístico del Comando Sur de EE. UU. tras el terremoto registrado en Caracas.
Intereses estratégicos de EE. UU. sobre el petróleo: La administración de Donald Trump busca incrementar el suministro global de crudo y reestructurar la influencia geopolítica en la región frente a la presencia previa de actores como China, Rusia y Cuba.
Postura sobre la celebración de comicios: Rodríguez no precisó fechas para la convocatoria de elecciones presidenciales, sosteniendo: «Venezuela celebrará elecciones cuando esté lista […] Siento que ese momento llegará cuando todos los actores políticos del país alcancen un entendimiento».
Apertura hacia observadores internacionales: Expresó disposición a recibir misiones internacionales de observación electoral, con la condición de que se respete la soberanía nacional.
Incertidumbre sobre candidaturas opositoras y personales: Evitó confirmar si postulará su nombre a la presidencia («No lo sé») o si se permitirá el retorno de dirigentes opositores en el corto plazo, señalando que «habrá un momento político en el que la coexistencia y la convivencia pacífica sean posibles».





