El presidente Donald Trump agasajará este jueves a Shohei Ohtani y a los Dodgers de Los Ángeles, vigentes campeones de las Grandes Ligas, en una ceremonia oficial que se llevará a cabo en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca para conmemorar la obtención de su segundo campeonato consecutivo.
La escuadra californiana garantizó el bicampeonato tras imponerse en un ajustado séptimo juego a los Azulejos de Toronto en la pasada Serie Mundial de octubre, un logro que ningún equipo conseguía desde hace un cuarto de siglo. Se trata del segundo recibimiento que la actual administración otorga a la franquicia angelina, luego de haber sido agasajada en el Salón Este en abril de 2025 tras su coronación en la temporada 2024.
Béisbol, agenda y matices de la visita
Las recepciones a planteles deportivos durante las gestiones de Trump no han estado exentas de polémicas en el pasado. En 2018, la Casa Blanca retiró la invitación a los Eagles de Filadelfia, campeones del Super Bowl, luego de que varios integrantes del plantel manifestaran su intención de ausentarse. En esta oportunidad, la figura de los Dodgers y jardinero derecho, Mookie Betts, no formará parte de la delegación al optar por dedicar la jornada de descanso a su familia, a diferencia de la visita realizada el año anterior a la que sí asistió.
Por su parte, el estratega de los Dodgers, Dave Roberts, desvinculó el evento de matices ideológicos y lo enmarcó en la consecución de logros deportivos: «Mi línea oficial, mi línea personal, es que espero que recibamos esta invitación todos los años porque ese es el objetivo: ganar un campeonato, recibir esta invitación a la Casa Blanca».
Aunque la directiva contempló realizar el viaje en abril pasado coincidiendo con una serie ante los Nacionales de Washington, las exigencias del calendario regular impidieron la logística. La visita se concreta finalmente aprovechando el día libre del equipo, tras concluir su compromiso ante los Filis de Filadelfia y previo al inicio de la serie de este viernes contra los Mets de Nueva York en Queens.
La tradición de recibir a los campeones del béisbol en la sede del Ejecutivo estadounidense se remonta a 1869, cuando el presidente Ulysses S. Grant abrió las puertas del recinto a los Cincinnati Red Stockings, primer club profesional de la disciplina, años antes de que la Serie Mundial se formalizara bajo su formato moderno en 1903. Para esta ocasión, la recepción se desarrollará en un Jardín de las Rosas recientemente remodelado por el mandatario, el cual incluye un área de patio inspirada en su residencia de Mar-a-Lago.
Críticas a la nómina de los Mets en la antesala del encuentro
A pesar de su histórica vinculación con los Yankees de Nueva York y su cercanía con el fallecido propietario George Steinbrenner, el mandatario abordó la actualidad de la Gran Carpa el pasado miércoles durante un acto público en Georgia. Acompañado en la tarima por el exmánager de los Bravos de Atlanta, Brian Snitker, y por Mike Plant, ejecutivo de la franquicia local, Trump contrapuso la constancia de los Bravos frente al desempeño del rival de la Gran Manzana: «Me gusta el béisbol. Los Mets tienen el salario más alto del béisbol y pierden todo el tiempo».
El mandatario concluyó sus reflexiones sobre el circuito mayoritario aludir a la paridad y los ciclos del juego: «Hay equipos así, que nunca bajan. Luego tienes otros equipos que llevan años reconstruyendo. No quiero mencionar equipos porque conozco a todos los dueños. Todos son amigos míos».





