La firma estadounidense Pacific Coast Energy Co. (PCEC) se encuentra en las fases finales para sellar una alianza estratégica con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) orientada a la explotación de campos crudo en el país. El pacto se enmarca en un despliegue del Ejecutivo venezolano, respaldado por la administración del presidente Donald Trump, para suscribir nuevos convenios energéticos antes del vencimiento fijado para el próximo 28 de julio, de acuerdo con un reporte difundido por la agencia Bloomberg.
La corporación, radicada en Orcutt (California), gestiona la adquisición de una participación mayoritaria sobre dos bloques integrados en la empresa mixta Petrodelta, situados en la región oriental del territorio nacional, áreas que albergan múltiples yacimientos hidrocarburíferos.
Proyección operativa e incentivos de la legislación
Un vocero de la compañía norteamericana, Joe Householder, ratificó que al concretarse la firma del convenio, PCEC coordinará con las autoridades locales el arranque inmediato de los proyectos de desarrollo y las primeras maniobras en campo.
A través de un comunicado oficial, la empresa argumentó sus metas dentro del acuerdo: «Nuestro objetivo es proteger los puestos de trabajo existentes en Venezuela, crear nuevos empleos, generar trabajo altamente calificado en Estados Unidos desde Houston, contribuir a la seguridad energética estadounidense y aportar ingresos por regalías al Estado venezolano».
La premura para finiquitar los pactos responde a la fecha límite del 28 de julio establecida por la representación gubernamental en Caracas durante un encuentro con el sector privado el pasado viernes. El plazo busca asegurar el otorgamiento de condiciones tributarias favorables contempladas en el marco normativo actual, ante la inquietud empresarial de que posteriores firmas sufran variaciones en los incentivos fiscales.
Pacific Coast Energy encabeza un segmento de operadoras independientes que buscan posicionarse operativamente de forma previa al desembarco de las grandes multinacionales, cuya participación mantiene un ritmo más reservado debido al panorama regulatorio y al régimen de sanciones vigente sobre la industria energética del país.
Movimientos en el sector privado e historial de Petrodelta
El dinamismo inversor se refleja también en el anuncio realizado por la firma Lionheart Capital, la cual suscribió una carta de intención no vinculante para inyectar 400 millones de dólares en otra área de producción nacional.
La incorporación de un nuevo socio privado en Petrodelta ocurre tras la revocación de los derechos de DP Delta Finance BV por parte del Ministerio de Petróleo en mayo pasado, tras alegar incumplimientos en las metas de producción e inversión. La empresa afectada calificó el acto administrativo como ilegal, atribuyendo los retrasos operativos a causas de fuerza mayor relacionadas con la falta de financiamiento estatal, el impacto de la pandemia y las restricciones por sanciones internacionales.
DP Delta Finance, firma vinculada históricamente a la familia del fallecido empresario Oswaldo Cisneros y administrada actualmente por su viuda Mireya Blavia-Cisneros e hijos, asegura adicionalmente que la estatal venezolana sostiene con ellos una acreencia superior a los 1.000 millones de dólares. Según los registros oficiales de PDVSA, el bloque Petrodelta genera en la actualidad cerca de 9.000 barriles por día, cifra que las autoridades prevén elevar sustancialmente con el ingreso del nuevo capital operativo.





