Las autoridades estadounidenses anunciaron el desmantelamiento de un sofisticado túnel transfronterizo que conectaba Tijuana, en Baja California, México, con San Diego, en California, Estados Unidos, y que presuntamente era utilizado por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para introducir cocaína a Estados Unidos. El operativo, encabezado por la fuerza de tarea de Seguridad Nacional, culminó el 29 de mayo de 2026 con la detención de cuatro sospechosos y la incautación de más de una tonelada de droga, cuyo valor en el mercado ilícito fue estimado en USD 45 millones.
De acuerdo con información del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de Homeland Security Investigations (HSI), la investigación se extendió durante aproximadamente seis meses. Los agentes centraron su atención en un establecimiento comercial denominado “Buy 4 Less”, ubicado cerca del puerto fronterizo de Otay Mesa. Aunque operaba como una tienda minorista, las autoridades detectaron movimientos inusuales de personas y vehículos, sin actividad comercial visible. Tras meses de vigilancia, descubrieron que el inmueble ocultaba la salida de un túnel equipado con ventilación, electricidad, rieles para transporte de carga y un elevador hidráulico que permitía acceder al pasadizo subterráneo.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó que el acceso en territorio mexicano fue localizado en una vivienda de la colonia Nueva Tijuana. Según las autoridades mexicanas, el túnel contaba con iluminación, sistemas de ventilación y mecanismos electrónicos para facilitar el traslado de mercancías. Mientras que las autoridades estadounidenses calcularon una longitud total cercana a los 589 metros y una profundidad de hasta 16,7 metros, la FGR precisó que el tramo localizado en México medía 265 metros. Se trata del primer túnel operativo descubierto en el sur de California desde 2022 y uno de los más sofisticados hallados en la región en los últimos años.
El operativo final permitió decomisar 851 paquetes de cocaína distribuidos en tres vehículos interceptados en distintos puntos de San Diego. El peso total de la droga superó los 1 029 kilogramos. Los detenidos enfrentan cargos federales por conspiración para utilizar un túnel transfronterizo no autorizado e introducir sustancias controladas en Estados Unidos, delitos que contemplan penas de hasta cadena perpetua. Durante una conferencia de prensa realizada el 1 de junio, Kevin Murphy, agente especial interino de HSI San Diego, calificó la acción como “un golpe al Cártel Jalisco Nueva Generación”, mientras que el fiscal federal Adam Gordon resumió el resultado de la investigación afirmando: “Para estos acusados, al final del túnel no había luz. Había luces y sirenas”.
Información de Ecuavisa





