Es un hombre que ha visto mucho mundo y ha sido reconocido por su talento. Ha forjado una carrera con dedicación, disciplina y honestidad como artista. Es un hombre de armas tomar, si nos referimos a la canta. A esa canta que huele a mastranto. A esa canta vigorosa como un potro pidiendo rienda en la sabana.
Él se llama Reynaldo Armas y se acercó a Contrapunto.com para hablar de su música, de sus planes, en fin, para hablar de “en lo que anda”.
Sencillo, sin aspavientos de divo entra, saluda y espera las indicaciones para hacer la entrevista.
Decidimos sentarnos en el estudio y dejar grababa en video este encuentro.
El hombre
– ¿Sigue siendo el Cardenal Sabanero. ¿Sigue siendo ese cardenal de los llanos guariqueños?
– Yo soy como me llame la gente, siempre y cuando lo hagan con respeto, con cariño. Siempre me han llamado el Cardenal Sabanero y se le respeta.
– Sabemos que tuvo un evento con su salud. Quisiéramos, en beneficio de quienes le siguen, conocer qué fue lo que pasó de su propia voz y cómo fue ese momento.
– Muy difícil, porque todos los eventos de salud son siempre difíciles o golpean mucho. Tenía una presentación en la ciudad de Mongua, departamento de Boyacá en Colombia, el 7 de febrero y me trasladé para allá el día 6 para cumplir dicho compromiso. Lo cierto es que se me presentó una situación bien difícil: una bacteriemia, una sepsis y eso desencadenó un montón de cosas que me llevó directo a una clínica, en donde estuve durante 30 días comprometido con mi salud. Agradecido porque caí en un buen lugar, con unas buenas manos. Sobre todo en las manos de Dios todopoderoso, porque aparte de papá Dios, estaba el doctor José Gregorio Hernández, San José Gregorio Hernández y las oraciones de la gente. La gente que está pendiente y que estuvo pendiente durante esos días. Los que se enteraron, que abogaron siempre por mi salud, por mi mejoría. Gracias a Dios salí de ese esa situación embarazosa, difícil.
Reynaldo Armas señala que ya se encuentra bien y que se siente mejor porque regresó al país.


“Una de las cosas que más me preocupaba era que estaba fuera de mi ambiente. En Bogotá hace mucho frío y yo soy enemigo del frío. Entonces, asomarme por la ventana del piso 11 donde estaba en la clínica Santa Fe, en la ciudad de Bogotá, pues no era fácil. Sentir la densidad que se manejaba en el aire y pensar que afuera lo que había era frío. Me arropaba con cuatro cobijas y seguía con frío”, comenta sobre la experiencia ruda que acaba de dejar atrás.
Agrega que ya está “dando la pelea, dando la batalla como siempre, cumpliendo con algunas exigencias”. Sin embargo reconoce que no puede seguir con la “agenda apretada como la que trabajé el año pasado y el año antepasado. Tuve giras internacionales y eso es muy cansón”.
“Estoy haciendo cosas muy puntuales acá en el país y así voy a seguir trabajando poco a poco”, dice con voz pausada y reflexiva.
– ¿Qué le enseñó este trance a estas alturas de su vida?
– Muchas cosas. A veces uno se queja de las cosas malas cuando le ocurren, pero yo creo que ayudan mucho porque uno reflexiona y hay muchas cosas que antes, de pronto, no le prestaba mucha atención y a partir de estos eventos difíciles, empiezas a ver la cosa como con más claridad. Yo considero que algo aprendí y algo me nutrió esa experiencia que la pondré en práctica para los próximos días.
– Después de esto… ¿Cuál es la diferencia del Reynaldo Armas del disco “Yo También Quiero Cantar” al Reynaldo Armas que se va a montar en los escenarios de ahora en adelante?
-Soy el mismo del disco “Yo también quiero cantar”. Por supuesto, con la madurez de unos cuantos años, 50 años después, pero sigo con la misma inspiración, con el mismo anhelo de conquistar al público que ha estado siempre pendiente apoyándome en cualquier circunstancia. No solamente la circunstancia de la vida artística, sino cualquier circunstancia de salud, de cualquier situación que se me pueda presentar por muy difícil que sea. Todo eso hay que tomarlo en consideración.
– ¿Qué se ha propuesto en esta nueva etapa de su vida artística?
– Estoy con el proyecto de un disco. Precisamente ya tengo varios temas adelantados, grabados y me faltaría completar ese disco de 10 temas para lanzarlo a algunos premios internacionales, por ejemplo el Grammy Latino.
Explica el cantante y compositor las condiciones que exige el Grammy para las producciones que aspiren al álbum folclórico. Señala que debe tratarse de un disco de, por lo menos, siete temas.
“Así que estoy trabajando en eso, no para este año 2026, sino para el 2027. Ya ese disco estaría listo con el favor de Dios. Esa es la meta”, señala el nacido en Santa María de Ipire en el estado Guárico.
– ¿Cuál sería la temática de este disco? ¿Qué estaría moviendo este nuevo proyecto desde la composición?
– A mí me gusta cantarle al amor, a la vida, a cualquier situación que involucre sentimiento. He tocado todos prácticamente. Todos los sentimientos y hay muchas aristas hacia donde dirigirse. Eso es lo que he venido haciendo a lo largo de mi carrera. Le canto a cualquier cosa que se mueva, ahí está precisamente el contenido de mi trabajo.
Reynaldo Armas no se asume un hombre de a caballo, “yo monto a caballo, pero no significa que me la paso coleando, haciendo actividades ecuestres, nada de eso”.
Hablando del tema de los caballos saca a colación la motivación de la canción “La muerte del rucio moro” y explica: “Cuando niño había un caballo donde yo hacía los mandados en la casa. Era un rucio moro. Yo tenía siete años. El caballo murió. Me dejó una gran experiencia y por supuesto con los años le hice una canción que se ha convertido en un tema emblemático para mucha gente de distintas generaciones”.
“Ha recorrido ya tres generaciones. Hoy en día la escuchan los viejitos, la escucha gente adulto contemporáneo. La escuchan los niños y esto se debe al empeño que muchos padres le inculcan a los hijos para que sientan nuestra música. Eso es muy valioso. Este trabajo que han venido haciendo los padres y la verdad que yo se los aplaudo”, indica el legendario cantante.
Aplaude que haya una generación de jóvenes que está recibiendo “el tutelaje de gente con experiencia en Apure, en Barinas, en Portuguesa. En casi en todos los estados llaneros e incluso aquí en Caracas”.
“He visto academias, escuelas de canto, escuelas de baile para esos niños y eso es importantísimo, porque eso es sembrarles algo. Aprenden algo. Se les enseña a tocar algún instrumento, bien sea el cuatro, bien sea la bandola, bien sea el arpa, las maracas, a bailar y a cantar”, comenta Reynaldo Armas.
Señala que “se pensó que la música llanera era exclusivamente para gente adulta o para gente campesina, gente que estaba por ahí en el monte y resulta que no. Ahora se monta un espectáculo en el corazón de Caracas o en cualquier ciudad, incluso en los estados donde no hay mucho llaneraje, por ejemplo, en el estado Zulia, en Guayana, en Margarita”.
– Usted es culpable de eso. Es responsabilidad suya. Usted llevó la música llanera a todos los espacios.
– Tú lo has dicho. ¡En parte, en parte!
– No se quedó en la manga de coleo.
– Ni se quedó en el conuco ni se quedó en los caminos ni en el río. No se quedó en la montaña. Proliferó y está en los corazones de mucha gente que la aman. La diáspora que hubo de venezolanos por el mundo, ha sido una herramienta también importantísima que hayan viajado y se llevaron la música. Nosotros, los artistas, hemos tenido la oportunidad de ir a países donde hay muchos venezolanos. Hay artistas en Argentina, artistas en Perú, en Ecuador, en Chile, en México, en Estados Unidos, en Europa.
“Eso es producto precisamente de ese trabajo. Esa gente cuando se fue se llevó la música en el corazón, en el alma. Yo a veces, lo digo a manera de broma, a gente del Zulia, Maracaibo, cuando los veo bailando joropo, tocando joropo y les digo: ‘Mira, cuando estaban allá no le paraban pelota al joropo y ahora sí bailan joropo, ahora cantan joropo», comenta.
Trae a colación una anécdota en Houston y habla de un grupo de músicos “que eran gaiteros de la Costa Oriental del Lago, de allá de Cabimas. Se fueron para Houston, Texas y allá están, con un grupo de música llanera con arpa, cuatro y maracas”.
“Un amigo mío, que era cantante de Barrio Obrero, de allá de la Costa Oriental del Lago, tiene un grupo de música llanera. Siempre me llama: ‘Cuando venga por aquí por Texas, yo te acompaño, yo mismo soy. Así de simple. ¡Qué bonito!”, dice el compositor con voz cálida y emocionada.
Los referentes
– Usted, Francisco Montoya, José Alí Nieves, son referentes para los venezolanos. ¿Quiénes fueron las referencias que tuvo Reynaldo Armas cuando comenzó a cantar?
– Justamente Francisco Montoya fue uno de los primeros artistas que tengo como referencia. Yo tenía 11 años, lo recuerdo cuando en el campo Caño Morocho, donde fue la segunda parte de mi crianza, porque los primeros 9 años fueron en los campos los Guatacaros, Santa María de Ipire. En Caño Morocho, cerca de Zaraza, allí escuché “Campo de Apure Sequito” de Francisco Montoya. Cuando eso sonaban Eneas Perdomo, después sonó el Pollo de Orichuna, José Jiménez, el maestro José Romero Bello, Ángel Custodio Loyola, el Carrao de Palmarito. Esos fueron referentes muy valiosos. José “Catire” Carpio, Rafael Montaño, Isabelita Aparicio, Magdalena Sánchez, el propio Simón Díaz. Esos eran los artistas de la época cuando yo empecé. Los que se oían más eran los llaneros porque yo estaba en el campo y, por ejemplo, Francisco Montoya era uno de los que más se escuchaba. Ángel Custodia Loyola, el Carrao Palmarito y José Romero Bello, porque cuando eso salió la leyenda de Florentino y el diablo.
Luego de identificar sus referentes señala que interpretaba sus canciones cuando llegó a Caracas en 1971 y “recorrí cualquier cantidad de cervecerías, discotecas, centros donde me permitían llegar con el arpa. Allí tuve la oportunidad de cantar ese repertorio porque yo no tenía todavía éxitos. El primer disco que grabé fue en 1974 y de ahí empezó pues toda esta carrera de discos, de canciones grabadas”.
– Su poesía habla del paisaje, habla de la vida, habla del amor, del desamor, habla de la patria, habla de problemas sociales. Para dibujar esa poesía… ¿Cuál es la formación de Reynaldo Armas? ¿Qué lee Reinaldo Armas? ¿Qué música escucha Reinaldo Armas?
– Yo leo la vida. Escucho cualquier tipo de música. Yo no tengo una preferencia. La que menos escucho es la mía.
– Suele suceder
– La escucho cuando está recién grabada porque quiero aprenderme los temas bien, porque los pienso interpretar en los espectáculos. Hay unos temas que son significativos que quiero rescatarlos para tenerlos a la hora de una presentación. Son temas importantes que narran ciertas historias que hay que tener siempre a la mano.
Sigue relatando que se inspira “en la vida, en lo cotidiano. Por donde voy pasando y veo historias, incluso que no son mías, y las trato de llevar a mi propio escenario para poder echar un cuento que tenga que ver algo conmigo”.
“Pero generalmente es de la vida, las circunstancias. Lo que me represente. El panorama que me presente la vida, lo desarrollo y siempre hay que hacerlo con respeto, con cariño y no caer en las obscenidades”, advierte Armas.
Cuestiona que compositores “por vender, por ganarse un aplauso, por ganarse unos gritos, apelan a cualquier lenguaje obsceno que queda muy lejos de lo cultural y lo significativo para orientar a las nuevas generaciones”.
“He oído a veces cosas que me dejan confundido porque son personas que de pronto uno espera que escriban cosas importantes, por cierta formación que tienen o por cierta experiencia y conocimiento, pero no. Se van por lo fácil. Creen que están haciendo una gran cosa y resulta que no. Están haciéndole daño incluso al mismo folclore”, señala y no oculta su indignación.
La entrevista busca pasar a otro tema y el entrevistado nos detiene para puntualizar: “Yo me molesto cuando veo eso. Que hay personas que dicen tener pasión por la música y no es tan cierto. Así que dejo esa ahí en el aire para que quien la quiera agarrar, que la agarre”.
El compositor
– ¿Cómo es el acto creativo de Reynaldo Armas? ¿Va caminando y llega una luz, lo ilumina, nace la inspiración? ¿Usted tiene una rutina para componer? ¿Hace canciones por fórmula? ¿Todas las anteriores? ¿Ninguna de las anteriores?
-No sé si es fórmula. Lo cierto es que la mayoría de mis canciones las he escrito en un camino, en una carretera, incluso manejando solo. Manejando, viendo el paisaje empiezan a gotearme las ideas. Empiezo a organizarlas en la mente. Escribo un verso. Ya ese verso tiene prácticamente el encabezado de un tema y después lo que toca es desarrollarlo.
Agrega que muchas veces desarrolla el tema «a lo largo de un camino. A veces hago el encabezado y después lo continuo o lo desarrollo, pero todo nace y se necesita un poquito de privacidad, un poquito de silencio”.
“Algunos temas se hacen dentro de la gente con bulla, pero es más fácil escribir en soledad, en un camino, pensando. Apelando a los recuerdos. Lo bonitos, los recuerdos feos, recuerdos, no importa. Un recuerdo te puede traer cosas muy bonitas, incluso cosas feas, recuerdos triste, un recuerdo desgarrador, pero tú lo volteas y te das cuenta de que la vida en su esencia tiene sus misterios”, señala el compositor.
-En ese mismo acto creativo… ¿qué nace primero? ¿La letra? ¿La música?
-En mi caso yo hago las dos cosas al mismo tiempo.
– ¿Y cómo define que sea un pasaje, un pajarillo, una periquera o un zumba que zumba?
– Eso es desde que nace. Desde que comienza ya se sabe qué es lo que uno está haciendo y depende de la temática. Hay temáticas que no se pueden hacer en pasaje suave y otras temáticas que no se pueden hacer en un corrido, en un golpe porque choca la secuencia,. Choca el romanticismo. Entonces, hay que ajustar cada cosa, cada pasaje en mi estilo. Cada quien tiene su forma de ser. Cada quien tiene su estilo de escribir y el mío es así como te lo estoy diciendo. Yo escribo letra y música al mismo tiempo y a cada cosa le doy su matiz.
Nos comenta que cuando ya tiene “el tema definido” entonces “es que yo agarro el cuatro y le doy un poquito. Yo no soy muy afín al instrumento. Medio charrasqueo el cuatro. Me conozco todas las notas y sé en cuál puede quedarme. Cuando escribo un tema ya sé si es en Re mayor, si es en Sol, si es en La. Ya yo sé por el registro de mi voz, el alcance de mi voz, yo sé hasta dónde puedo llegar. Cuál escala puedo manejar mejor que otra, hacia arriba o hacia abajo”.
“Yo soy empírico completamente. No tengo ninguna técnica de respiración, de cantar. Simplemente, tengo esa habilidad, gracias a Dios”, dice con humildad Reynaldo Armas.
El cantante
– Hablando de eso: ¿cuántos tonos le ha tenido que bajar a las canciones del disco “La inspiración del poeta”? ¿Las sigue cantando en la misma tonalidad?
– Algunas las canto en el mismo tono. Sí, todavía. Por ejemplo, Laguna Vieja que es el tema más emblemático de ese disco, de esa segunda producción, a veces le bajo un tono. En vez de cantarla en Sol mayor, lo canto en Fa mayor. Porque no es igual meterse un estudio de grabación con la voz descansada y cantarla por partes, cantar un pedacito, descansar, después otro pedacito, descansar, después otro pedacito y si te quedó un poquito apretado, repetirlo, entonces no es igual a montarse a hacer un show con una canción de arriba a abajo.
“Si ya tienes una hora cantando y de repente empieza la Laguna Vieja y tengo la voz cansada, entonces hay que cantarla en Fa. El que me diga que a los 72 años va a cantar las canciones con la misma fuerza y en el mismo tono que cantaba cuando estaba muchacho, está mintiendo. ¡No, no, no! A mí no me van a echar cuentos”, sentencia el cantante.
En este momento detiene su conversa y parece que busca en las gavetas de su memoria y retoma su discurso, pero esta vez echando un cuento.
Comenta que para un espectáculo montó el tema “Biografía de un querendón” y comienza cantar “bajitico”: «En un humilde casita / con techo ‘e palma de caballete y horcón/ cerca de un camino real/ producto de un gran amor/ fue que nació este llanero sencillo y trabajador”.
“Ese tema lo grabé en Si menor hace más de 30 años, 35 años por ahí. Entonces, en estos días lo canto en su tono natural y me dicen los músicos: «Oiga, le quedó bien el tema». Y les pregunto… ¿en qué tono grabamos ese tema? Me respondieron de una vez “en Si menor”. ¿Y yo lo canté en Si menor? Les vuelvo a preguntar. “Sí. Eso es lo que estamos hablando nosotros. Que lo cantó en el mismo tono en que lo grabó”. Y yo ni cuenta me di, porque me quedó como suavecito, como si como si nada, más bien lo sentí bajo”, termina de contar con aire cómplice Reynaldo Armas.
– Hay unas canciones que se lo permiten y otras que no.
-Exacto, exacto.
– Lucerito, por ejemplo, es una canción exigente.
-Esa es de Mi menor. Y Lucerito es un tema improvisado. Si lo canto después de dos horas de show, por más que sea, uno que tiene que apretar, arriba y abajo. (risas)
Los aliados
– Hay mucha gente que se encontró en el camino y que fueron importantes para la música venezolana. Quisiera que me hablara de Gerardo Brito y Charles Arapé.
Al llanero se le iluminan los ojos, se acomoda en la silla y responde.
– ¡Uy! “Ambos dos” como decimos, en criollo. Fueron unos grandes personajes. Gerardo en Barquisimeto: “Los venezolanos los primero”. Los llaneros le debemos mucho a Gerardo, porque fue un promotor a tiempo completo que se dedicó en “Los venezolanos primero” en Radio Lara a difundir como nadie nuestra música. La gente no sabe en Venezuela el alcance que tenía ese programa. Yo me he conseguido en ciudades, en unos pueblos en el departamento de Boyacá, esto es el altiplano boyacense en Colombia, por allá en Miraflores, en Campo Hermoso, en pueblos de Valledupar, en Tunja, Sogamoso. Son pueblos que tienen mucha influencia llanera, y gran parte de esa influencia llanera, se debe al trabajo que hacía Gerardo Brito desde “Los venezolanos primero”.


Con la confianza que da la conversación larga Reynaldo Armas habla animado y cuenta: “Hay una cantante compositora de allá, que se llama Elda Flores, que incluso le tira una perla a Gerardo. Ella es del Casanare, en el corazón de la sabana ¡allá! cerca de Villavicencio, que dice hablando del folclor llanero que reconoce los esfuerzos de Gerardo Brito”.
“Recuerdas que Gerardo, por la época que le tocó vivir tenía como lema: “De Venezuela ni un milímetro para nadie”. Ella decía cantando, no me acuerdo el verso, pero decía algo como: «Si supiera Gerardo Brito que nosotros escuchamos su programa, cuánto lo adoramos no hubiera dicho esa frase nunca”. Ella se sentía aludida por esa esa frase. Gerardo aportó mucho, mucho, mucho, al folclore llanero.
– Y… ¿Charles Arapé?
– Gerardo estaba en Barquisimeto y por otro lado Charles Arapé, falconiano maracucho, porque era las dos cosas, que después se vino a Caracas a dirigir YVKE Mundial, fue gran amigo, un gran hermano. Un gran apoyo para la música a nivel de la ciudad capital. A nivel urbano el trabajo que hizo Charles fue grandioso. Incluso yo tuve un programa que se llamaba Reynaldo a las 6 p.m. en YVKE Mundial apoyado por Charles.
Los tiempos de ahora
– Hablando de estos tiempos… ¿Cómo ve un compositor como usted esos ensayos, esas incursiones de gente que acude a la inteligencia artificial para ser un artista?
– Son herramientas que no sabemos cuál va a ser en el futuro el alcance de esta de estas cosas. La gente apela a la inteligencia artificial para componer cosas. Yo por ejemplo nunca lo haría. Porque se pierde la naturalidad.
Si bien descarta la IA para el hecho creativo, no se muestra contrario a su aprovechamiento y señala que aplica al tema médico.
“Le toca a uno, que a cierta edad tiene recurrir a los medicamentos, y cuando me mandan un medicamento, yo lo primero que hago para estar más seguro de si el medicamento está en lo correcto, me meto y pido con inteligencia artificial el verdadero alcance de todos los medicamentos”, comenta.
En respeto a los médicos señala que ellos “se han fajado en una universidad y han estudiado y si recetan es porque saben, pero de todas maneras yo me aseguro. Yo veo esto y busco. Una preguntica por aquí, y si tengo en la mano la herramienta, la uso. Esa es la única parte donde yo me rebusco con inteligencia artificial”.
-¿Nunca pensó en otro género
–No. No me ha hecho falta pensar en otro género. No soy el que anda loqueando buscando los caminos fáciles. A la gente que le ha tocado eso es porque es un poquito más que ambicioso. Porque no está conforme con lo que ha logrado. Yo creo que yo recibí en la vida tantas bendiciones a través de mi trabajo que no me puedo quejar.
“Mi Dios y la vida me ha dado tanto que yo tengo que ser agradecido eternamente por todas las cosas que he recibido. A mí no me ha ido mal. A mí me ha ido muy bien y entonces… ¿cómo voy a estar? Ahora los que no han logrado ese objetivo de alcanzar la aceptación por parte del público, de pronto dicen: «Mira, por aquí no es, tengo que inventarme esta, tengo que inventar aquello y empiezan a loquear y resulta que pierden todo. Ya cuando estaban a punto de alcanzar una meta, bloquean y entonces no alcanza ni una ni la otra. El que asa dos conejos alguno se le va a chamuscar”, sentencia el veterano artista.
Su recomendación es concentrarse y recomienda “a las nuevas generaciones” fijarse meta y objetivos.
“Si usted ama al joropo, dedíquese al joropo y cada día disciplínese, dedíquese a tiempo completo. Trabaje lo mejor, si no le funciona por aquí, búsquelo por allá, dele vuelta, póngalo boca arriba, póngalo patas para arriba, pero dentro del mismo género, porque si usted lo ama y siente que lo está haciendo bien, usted puede mejorar. Si empieza a inventar nunca va a llegar a nada.


– Ahora la pregunta es al revés a la que hice al principio: ¿qué le dice el Reinaldo Armas de hoy a aquel muchacho que compuso Laguna Vieja? ¿Misión cumplida?
– Yo pienso que Papá Dios, después de este evento reciente de salud que tuve, si no me acepto allá arriba, es que me falta todavía un trabajito por hacer. Yo creo que hay que seguir haciendo las cosas de la manera que lo he venido haciendo y yo creo que el Reynaldo Armas de hoy le diría al de aquella época y a papa Dios: «Mira… ¿qué falta por hacer? Indícame el camino. Oriéntame, ponme al frente del escenario para chocarle de una vez. Porque yo estoy acostumbrado a los retos. ¿Cuál es el problema? ¿A dónde hay que ir? Creo que he cumplido la tarea y falta todavía. Sé que falta mucho, pero sigo trabajando, sigo empeñado en hacer las cosas bien y cada vez mejor.
-A la Venezuela convulsa que vivimos, ¿qué le dice Reynaldo Armas?
– Creo que todos tenemos un poquito de responsabilidad en esto. Yo creo que el país va a salir adelante con el aporte de todos y cada uno. Cada uno de nosotros tenemos una cuota de responsabilidad que tenemos que asumir con mucha seriedad, sobre todo sobre todo porque se ha resquebrajado mucho el tejido social y eso es lo que me preocupa, que va nos va a llevar un poco de tiempo reconstruir, reconstruir el tejido social.
Reynaldo Armas respira y con aire reflexivo señala que “la construcción de un ciudadano no se logra de un día para otro. Eso lleva tiempo. Eso hay que pasarlo de una generación a otra. Los adultos de hoy. Los que tenemos hijos, tenemos nietos, tenemos que ser muy responsables inculcándole eso a la nueva generación. Buenos principios, buenos valores, para que después esos hijos y nietos reciban una buena formación y son los que se van a encargar, con la segunda generación, con la siguiente generación, para ver si logramos rescatar un tejido social distinto y que Venezuela vuelva a hacer lo que quizás fue en algún momento y o lo que aspiramos que sea.
Así despedimos al Cardenal Sabanero quien al despedirse nos dice: “De pronto, hemos dicho algunas cosas que son buenas, otras que no son tan buenas, pero agarren las buenas. Eso hago yo. No pierdan tiempo viendo cosas estériles. Vean cosas buenas que le dejen formación, orientación y que les ayude a construir una vida mejor. Dios los bendiga a todos… ¡un abrazo”.




