«Se dice fácil», pero «en esta última década hemos estado en todos los estados del país». La frase es de Ileana Malito, directora de Cesap, y hace alusión al trabajo que desarrolla la organización para atender la emergencia humanitaria y para acompañar el trabajo de las comunidades.
En la última decada «hemos logrado implementar más de mil iniciativas y proyectos», y además «hemos logrado estar presentes en más de 150 municipios del país, y eso habla de que logramos tocar 45 % de los municipios», detalló Malito, este jueves, durante un foro realizado como parte de los 52 años de Cesap.


En promedio, subrayó, los equipos de Cesap han abordado «10 parroquias en cada municipio», con lo que se ha logrado representatividad territorial, cohesión e inclusión. «Hemos atendido, sumando el trabajo de estos 10 años, a más de un millón de personas».
No es administrar la miseria
Diana Vegas, presidenta ejecutiva de Cesap, compartió algunas reflexiones acerca del trabajo desempeñado por la organización en los años de la emergencia humanitaria compleja. «La crisis prolongada nos ha dejado una lección costosa: salvar una vida para dejarla en el abandono mañana no es asistencia; es, simplemente, administrar la miseria. La ayuda humanitaria aislada solo gestiona la supervivencia, no la vida».
Vegas aseveró que se debe pasar «de la lògica de salvar vidas a la estrategia de construir autonomías, convirtiendo a las comunidades en las arquitectas de su propio desarrollo».
En el foro participaron también Gianluca Rampolla, coordinador residente y coordinador humanitario de la ONU; el padre Luis Ugalde, educador y teólogo; Rocío Guijarro, de Cedice; Yuruaní Lavado, directora ejecutiva de BritCham, y Asdrúbal Oliveros, economista.





