La Cámara Venezolana de Empresas de Tecnologías de la Información (Cavedatos) inició un proceso de redefinición de los perfiles profesionales en el país para hacer frente a la transformación digital acelerada.
En una entrevista ofrecida en Mundo laboral de Fedecámara Radio, Anna De Luca, presidenta de la organización, analizó recientemente los retos estructurales que enfrenta el sector, destacando la integración de la Inteligencia Artificial (IA) y la consolidación del trabajo remoto como ejes fundamentales de la nueva dinámica empresarial.
Para la representante gremial, la industria tecnológica venezolana no solo lucha contra la histórica fuga de talento, sino contra una brecha de velocidad en la capacitación. De Luca advirtió que la formación en áreas críticas como la ciberseguridad y la IA no avanza al mismo ritmo que las exigencias del mercado global.
Ante este panorama, Cavedatos presentó un estudio sobre el personal tecnológico con el fin de formalizar roles que hasta hace poco no existían en el organigrama tradicional venezolano. Entre estos nuevos perfiles destacan los creadores de contenidos digitales y los especialistas en agentes inteligentes (bots).
Sin embargo, la actualización de cargos se topa con una realidad económica compleja: la brecha salarial. Las empresas locales enfrentan dificultades para competir con las ofertas de firmas extranjeras que contratan talento venezolano bajo la modalidad de trabajo remoto, ofreciendo remuneraciones en divisas que superan la capacidad de la banca y la industria nacional.
El teletrabajo como estándar de rendimiento
De Luca señaló que el sector tecnológico ha adoptado los esquemas remotos e híbridos no por preferencia, sino como una herramienta probada de productividad. Este cambio ha forzado una migración desde el control de horario tradicional hacia una gestión por objetivos.
«El teletrabajo permite esquemas donde el empleado puede dedicar medio tiempo a una empresa y el resto a proyectos personales para alcanzar sus expectativas de ingresos», explicó la directiva, subrayando la flexibilidad que demanda el profesional técnico actual.
Para mitigar el aislamiento que este modelo puede generar, la Cámara promueve el uso de la gamificación (dinámicas de juegos en línea) y actividades de socialización híbridas que buscan mantener la cohesión de los equipos de trabajo.
En cuanto a la adopción de herramientas de IA, la presidenta de Cavedatos fue enfática en que esta tecnología debe actuar como un «asistente o manager», pero nunca como un sustituto del criterio humano. La verificación de la información sigue siendo la responsabilidad final del profesional.
«Si no tienes un nivel de capacitación sobre el tema, puedes estar trabajando sobre algo que no es veraz (…) la que va a quedar mal al final del día eres tú, porque no van a preguntar si fuiste a la IA o no», advirtió De Luca.
Con esta visión, Cavedatos reafirma que el futuro del sector tecnológico en Venezuela depende de una actualización constante que combine la destreza técnica con un uso ético y crítico de las nuevas herramientas de automatización.






