LA HABANA, 5 de octubre de 1941.- En una tarde donde el coraje y la estrategia se fundieron en el diamante del Estadio «La Tropical», la selección de Venezuela reafirmó su condición de invicta y líder en la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur. Con una labor magistral de Daniel «Chino» Canónico y un ataque demoledor de 13 inatrapables, el conjunto nacional doblegó a una aguerrida escuadra de México con pizarra final de 5 carreras por 2.
El temple de un coloso
El inicio del encuentro puso a prueba los nervios de la delegación criolla. El «Chino» Canónico, estelar del montículo, se presentó inusualmente descontrolado, otorgando boletos que llenaron de tensión el dugout venezolano. Sin embargo, fue allí donde emergió su jerarquía. Apoyado en una defensa que rayó en la perfección, el diestro supo meter el brazo en los momentos de apremio.
Especial mención merece Héctor Benítez «Redondo», quien en el propio primer acto enfrió las aspiraciones aztecas con un disparo certero a la goma que evitó la apertura del marcador. No obstante, México logró picar adelante en el segundo inning gracias a un sencillo impulsor de Herrera.
Segundo Inning (México: 1)
Después que Prieto entregó el primer «out» con elevado al campo corto, J. Flores encendió cohete al jardín central. Luego, Cervantes lo forzó en segunda con roletazo al torpedero Casanova, para el segundo «out». Acto seguido, Canchola recibió boleto y Cervantes pasó a la intermedia, anotando poco después impulsado por metrallazo de Herrera al bosque derecho, avanzando Canchola hasta la tercera base pero Herrera resultó el tercer «out», por preciso disparo del guardabosque Francisco «Tarzán» Contreras a segunda base, cuando Herrera trataba de alargar el batazo.
El «Séptimo de la Suerte» (Venezuela 2)
El dominio mexicano se mantuvo hasta el séptimo episodio, cuando la ofensiva venezolana decidió cambiar el guión del partido. Después de un «out», el zurdo José Pérez Colmenares negoció boleto y acto seguido anotó la del empate en audaz «corring» desde primera, amparado en sólido doblete al right-center, disparado por Luis Romero Petit. En esta jugada el jardinero derecho lanzó al de segunda base, quien recibió e hizo un preciso disparo a la mascota del receptor, pero Pérez se deslizó valiente y fuertemente, siendo declarado ¡quieto! con la mala suerte de producirle una herida al catcher azteca, quien de inmediato debió ser sustituido por L. Flores. Este lance fue aprovechado por Romero Petit, para correrse hasta la antesala. Luego, Héctor Benítez conectó profundo elevado al jardín central, entregando el segundo «out», anotando Romero al «pisicorre», la segunda rayita venezolana. Ramos siguió con metrallazo al left, pero resultó sorprendido fuera de la inicial y puesto «out».
La estocada final y la hazaña de «Chucho» Ramos
En el noveno, Venezuela desató un vendaval. Benítez «Redondo» conectó el batazo más largo del torneo: un cañonazo de 450 pies que impactó contra la pizarra y remolcó a Pérez Colmenares.


Jesús «Chucho» Ramos (Foto tomada del libro «Oro y Glorias del Béisbol Venezolano», del General José Antero Núñez y Alfredo Méndez)
Noveno Inning (Venezuela 3 y México 1)
En la parte alta de ese capítulo, aseguraron los venezolanos al fabricar un Rally de tres carreras, haciendo una clara demostración de poder: después del «out» de Canónico a manos del jardinero central, el zurdo Pérez colocado en dos strikes, trabajó al serpentinero y le negoció boleto, avanzando poco después a la intermedia, cuando Romero salió por la vida 43. Acto seguido, Benítez Redondo descargó soberbio batazo de tres bases, fletando la carrera de Pérez. Luego, Ramos disparó cañonazo al jardín izquierdo y Benítez anotó caminando. Le siguió Casanova quien recibió a base por bolas, explotando Canchola, a quien sustituyó en el box, Cervantes, siendo recibido por Julio Bracho con «infield-hit» por segunda, que aprovechó Ramos para cruzar en veloz carrera por la antesala y anotar desde la intermedia, en impresionante carrera y espectacular deslizamiento en la goma; sin embargo hasta aquí llegó todo porque Casanova fue sorprendido, cuando intentaba colarse en tercera.
Cerrando la entrada, México intentó una rebelión fabricando una rayita, pero Canónico retomó su clase. Con su característica serenidad, el «Chino» terminó de tejer una joya de siete ceros en total, cerrando el juego con sus envenenadas curvas para dejar la tabla de posiciones con Venezuela a la vanguardia, escoltada por el anfitrión, Cuba.





