El diputado opositor Luis Augusto Romero, dirigente de Avanzada Progresista, dio su respaldo al proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática e instó a buscar el equilibrio entre justicia y paz.
Consideró que este es un momento histórico, en una circunstancia muy compleja para todo el país.
La iniciativa de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, «puede ser una formidable oportunidad para iniciar el que sin duda sería un largo, doloroso y complejo camino para la reconciliación nacional». Pero, agregó, «es nuestra responsabilidad iniciarlo, tomar la iniciativa y dar este debate».
Reconoció como «un acto de valentía» el planteamiento de Rodríguez y destacó el deseo de la sociedad venezolana «de participar en este debate».
«Estaremos allí. Vamos a participar. Tenemos observaciones, tenemos argumentos, aportes que hacer, y lo vamos a hacer desde la generosidad del amor por la República, de la angustia de haber vivido demasiados años de confrontación», enfatizó.
«Este país no aguanta una venganza más, este país no aguanta una revancha más, y como dirigentes políticos, como ciudadanos, habremos fracasado si perdemos esta oportunidad».
Romero citó tres referencias históricas: ley de caducidad en Uruguay, comisión de la verdad de Sudáfrica y ley de amnistía en España. Son «tres naciones que superaron sus conflictos internos» y que hoy «viven en paz». En los tres casos «son democracias estables, plurales, amplias».
Resaltó que hay, también, referentes nacionales, y reordó su participación en la mesa de diálogo nacional de 2019, espacio en el que se habló «de la urgencia de una reconciliación nacional».
Dijo estar seguro de que las conclusiones, las deliberaciones y los aportes serán herramienta para el debate nacional.
«Habrá dilemas y circunstancias difíciles en ese debate», comentó, porque «hacer énfasis en el castigo a las sanciones o violaciones de derechos humanos en el pasado, o tratar de generar las condiciones para que esas violaciones no se repitan». La idea «es buscar el equilibrio entre ambas posturas». Es el dilema de las sociedades entre justicia y paz, comentó.
El legislador insistió en que de nada sirve una buena norma si no se cumple. «Podemos construir una ley óptima, una ley meritoria, una extraordinaria ley, pero un elemento fundamental es la voluntad política de los actores para hacerla cumplir posteriormente».
También solicitó que la discusión sea abierta: «Hacemos un exhorto a la comisión para que convoquen a la mayor cantidad de actores del país», que «todos participen, que todos opinen».
Como lo subrayó, «tiene que ser un debate abierto, fecundo, honesto, sincero, si queremos trabajar en función de lo que debe ser el objetivo último de esta iniciativa que no es otra cosa que la reconciliación nacional y la paz».






