Alvin K. Hellerstein, juez veterano de Nueva York, será el encargado de presidir el histórico juicio penal contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Con 92 años, este magistrado se ha convertido en una figura clave de la justicia estadounidense por su independencia y su participación en casos de enorme repercusión internacional.
Nacimiento y formación: Alvin Kenneth Hellerstein nació en Nueva York en 1933. Se graduó en Derecho en la Universidad de Columbia en 1956, tras estudiar en el City College de Nueva York.
Experiencia militar: Entre 1957 y 1960 se desempeñó como abogado en el Cuerpo de Auditores Generales del Ejército de Estados Unidos.
Carrera privada: Ejerció más de tres décadas en el bufete Stroock & Stroock & Lavan, especializado en litigios comerciales y laborales.
Nombramiento federal: En 1998, el presidente Bill Clinton lo designó juez del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, una de las cortes más influyentes del país. Desde 2011 ostenta el estatus de juez sénior, lo que le permite seguir al frente de casos de gran relevanciala.
Casos emblemáticos
Hellerstein ha presidido procesos que marcaron la agenda judicial y política de Estados Unidos:
- Atentados del 11-S: Admitió demandas multimillonarias contra aerolíneas y empresas de seguridad por presuntas negligencias que facilitaron los ataques al World Trade Center.
- Abu Ghraib: Ordenó la publicación de fotografías y documentos sobre abusos a prisioneros iraquíes, enfrentándose al gobierno de George W. Bush.
- Industria cultural: Falló en un caso de plagio contra Shakira y Sony Music, considerando que la canción Loca era una copia ilegal, aunque exoneró a la artista por desconocer el origen del tema.
- Caso Vicentin: Supervisó pedidos de organismos internacionales para rastrear transferencias de la cerealera argentina tras su default.
- Harvey Weinstein: Participó en demandas contra el productor de cine por abuso sexual desestimando algunas pero permitiendo que otras avanzaran.
El desafío de juzgar a Maduro
El proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores se desarrolla en el Distrito Sur de Nueva York, jurisdicción especializada en casos de narcotráfico internacional y crimen organizado. La acusación federal incluye conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra.
La designación de Hellerstein no es casual: su reputación como juez independiente, riguroso y capaz de manejar causas de alta sensibilidad política lo convierte en una figura idónea para un juicio que será seguido de cerca por gobiernos, organismos internacionales y medios de comunicación en todo el mundo.
Hellerstein, hijo de inmigrantes judíos rusos, es descrito como un magistrado de estilo sobrio, fiel a la interpretación clásica de la Constitución, pero sensible al impacto humano de sus fallos. Su longevidad profesional y su disposición a enfrentar al poder político lo han consolidado como uno de los jueces más respetados de Manhattan.
Con información de EFE/AFP/CNN/El Español






