El secretario general de AD en resistencia consideró que los dirigentes de los partidos «alacranizados» no deben participar en las primarias que organice la Plataforma Unitaria
Mordaz, irónico y echador de broma apareció este martes 13 de septiembre el secretario general de Acción Democrática (AD) en resistencia, Henry Ramos Allup, en el estadio Vidal López de El Cafetal. Vestido con camisa blanca y bluyín, Ramos Allup se tomó fotos, lanzó mensajes directos e indirectos a la dirigencia opositora, descalificó -sin nombrarlo- al AD intervenido que lidera Bernabé Gutiérrez y le alzó el brazo -sin alzarlo- como candidato presidencial adeco a Carlos Prosperi.
Ramos Allup recordó el momento cuando AD decidió reconocer la victoria de Copei en las elecciones presidenciales de 1968 y reivindicó las expresiones que, en ese momento, pronunció el candidato adeco Gonzalo Barrios.
Después de esa derrota «los adecos no nos fuimos a enchinchorrar», afirmó el dirigente durante su recuento.
El secretario de AD no solo reconoció el rol de Copei en el periodo en el cual el presidente Hugo Chávez bautizó como la «cuarta república», sino que instó a que cada venezolano evalúe «en su yo, en su situación personal o familiar, cuándo se hallaba mejor: si antes, o ahora».
Sin dejar de reconocer a quienes los acompañaron este martes, Ramos Allup recordó eventos recientes en los que se impusieron agendas personales, como el año 2017.
Acusó a los candidatos de los partidos judicializados -que llamó «alacranizados»- de presentar sus candidaturas para restarle votos al verdadero abanderado de la oposición.
No tomó partido por el apoyo del Consejo Nacional Electoral para las primarias, porque sentenció que acatarán la decisión que tome la comisión electoral de la Plataforma Unitaria. Pero hay algo que sí descartó: la aparición de una «lista Tascón 2».
Sin embargo, no escatimó ironía para cuestionar a quienes no quieren medirse con máquinas en las primarias y luego las tendrán que usar para las elecciones presidenciales.
Los resultados de las primarias van a ser confiables para todos, aseveró, porque la comisión electoral lo será.
También se refirió a los retos que debe asumir un eventual presidente de la oposición y no dudó en usar la frase coloquial: «Hay que echarle bolas».
Por si alguien tenía dudas sobre lo que podría ocurrir con el chavismo y el oficialismo después de ganar la oposición las elecciones presidenciales, Ramos Allup reiteró que la construcción de un régimen democrático es, también, para garantizar los derechos de quienes dejan el poder.
Ramos Allup rescató la alternabilidad en el poder como principio para un proceso de redemocratización del país, e igualmente hizo énfasis en los presos políticos.






