Era Día de San Juan, y por eso en pleno miércoles había gente disfrutando en la playa, descansando en su casa o compartiendo en espacios públicos. A las 6:04 pm lo que parecía una jornada festiva se convirtió en sorpresa, polvo y gritos. Caracas, La Guaira, el estado Miranda y zonas de Falcón se vieron sacudidas por dos terremotos sucesivos de magnitud 7,2 y 7.5, separados por 39 segundos de diferencia. Unos, corrieron por su vida; otros, se paralizaron. Muchos no pudieron hacer nada, porque el hogar que debía protegerlos se transformó en una tumba.
La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo, Lara y Yaracuy son las entidades afectadas por el llamado «doblete sísmico». Datos oficiales hasta el 22 de julio reportaban la muerte de 5.398 personas, 16.740 personas heridas y 17.907 damnificados.
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) evalúa varias hipótesis sobre lo sucedido. La más extendida, la de dos terremotos en Yaracuy. Otra, según la cual hubo un sismo en Yaracuy y otro en La Guaira, lo que explicaría la devastación en el litoral. Y, también, la posibilidad de que el sismo en San Felipe haya generado una ruptura y la liberación de energía se haya registrado en La Guaira. Todavía no hay una idea consolidada, pero lo cierto es que la ciencia busca respuestas a la destrucción registrada en ese territorio que colectivamente se sigue llamando Vargas.
Los videos difundidos posteriormente mostraron edificios enteros tragados por la tierra en zonas como Los Corales, Tanaguarena y Playa Grande. Quienes los habitaban no tuvieron tiempo de nada.


Historias hay, y muchas. Historias de buena suerte, como la del político que está vivo porque, después de los tambores de San Juan, siguió la parranda y no regresó a su apartamento. Historias de dolor, como la del médico que emprendió el rescate de su novio y solo puedo encontrarlo ya muerto. Historias de lucha, como las de centenares de rescatistas que, casi de manera suicida, se introducen en estructuras colapsadas a seguir buscando cadáveres.
Los sismos son naturales y Venezuela es un país sísmico, subraya la sargenta segunda Wuendy Márquez, del Cuerpo de Bomberos Voluntarios Universitarios de la UCV e investigadora de Funvisis.
Venezuela se ubica entre la placa Suramericana y la placa del Caribe, y tiene tres fallas principales a sus pies: Boconó (occidente), San Sebastián (centro) y El Pilar (oriente). Es decir, que los sismos continuarán. «Nos falta vivir más terremotos, prepárense para eso», recomienda Márquez.





