Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último Sha de Irán, instó al mundo a ayudar a los manifestantes a derrocar al Gobierno iraní y pidió un ataque «quirúrgico» contra la Guardia Revolucionaria.
Pahlavi se ha elevado como una figura prominente en la oposición del país persa y ha instado a la población iraní a intensificar las protestas que se han venido desarrollando desde el 28 de diciembre.
Durante una rueda de prensa celebrada en Washington, el líder de oposición, prometió regresar a Irán y afirmó que contaba con el apoyo del pueblo iraní para gobernar. Pahlavi declaró que quiere fungir como una figura «decorativa» en el camino a la transición hacia una democracia laica y ha pedido al mandatario estadounidense Donald Trump hacer una intervención para derrocar al gobierno. Asimismo, solicitó a todos los países que expulsaran a los diplomáticos de la República Islámica.
«El pueblo iraní está tomando medidas decisivas sobre el terreno. Ahora es el momento de que la comunidad internacional se una plenamente a ellos» declaró Pahlavi.
Por el contrario, Trump no parece tener una postura clara sobre el dirigente, durante una entrevista para Hugh Hewitt que «no estaba seguro si reunirse con él» alegando que no sería apropiado. También afirmó que lo ha estado observando y que «parece una persona amable» pero considera que deberían dejar que «todos participen y ver quién sale adelante».
Reza Pahlavi II nació el 31 de octubre de 1960 en Teherán y es el primogénito de Mohammed Reza Pahlavi, el último Sha de Irán derrocado por la Revolución Islámica en 1979. Tras su muerte en 1980, Reza sucedió a su padre como cabeza de la dinastía Pahlavi y se proclamó como el nuevo Sha una vez cumplió 20 años.
Vive en los Estados Unidos, formalmente, desde 1984 y se estableció en un suburbio dela capital Washington D.C, donde todavía vive con su esposa, la abogada iraní-estadounidense Yasmine Etemad-Amini. Desde allí, ha abogado en numerosas ocaciones por la posibilidad de que Irán se convierta en un aliado del mundo occidental y ha tratado de presentarse como una tercera posibilidad entre la Revolución Islámica y los golpes militares.






