A casi un mes del comienzo de la Serie A, especulamos como será la Juventus de Sarri, un cambio radical acompañado con un intenso olor a cigarro

Hace más de un mes, el 16 de junio, en casa Juventus se anunciaba la entrada de su nuevo técnico. Napoletano de nacimiento y comportamiento, toscano por acento y crianza, Maurizio Sarri entró en la selecta gama de entrenadores de un equipo elitesco. Su llegada a Torino, es algo revolucionario. Por muchas razones. Estamos hablando de un personaje al cual, el famoso diccionario italiano Treccani le dedicó un neologismo, el “sarrismo”. Su significado es el siguiente: “concepción del fútbol profesada por Maurizio Sarri, fundamentado en la velocidad y la propuesta ofensiva, además, la interpretación de la personalidad de Sarri como expresión sanguínea del alma popular de Napoli y su fanáticada”. 

Quien medianamente conoce Italia, sabe que norte y sur son extremadamente distintos, y que existe un “odio” implícito. Un tema netamente cultural, y como el fútbol es cultura, pues se traslada a las gradas. Napoli es símbolo de un pueblo humilde que lucha constantemente, Torino, por su parte, de una élite industrial. Su llegada, una dura traición para la idiosincracia partenopea y una noticia no muy grata a la mayoría de los juventinos, el némesis que se convierte en familia.

El neo técnico viene a sustituir Massimiliano Allegri, tras una victoriosa era que vio la Juve ganar: 5 Scudetti (consecutivos), 3 Coppa Italia, 2 Supercoppa Italiana y 2 finales de Champions League. Una transición complicada, pasar de uno de los máximos exponentes de la cultura “resultadista” a la del “bel gioco” (en español, juego bonito); además de un hecho netamente caracterial y de presencia. Sarri utiliza siempre mono deportivo, es un fumador empedernido, es vulgar, es grosero y es un hábil creador de excusas, algo que no va con “La Vecchia Signora”.

Las diferencias entre Sarri y Allegri

Si hay una cosa evidente en esta transición, es la enorme distancia entre Massimiliano Allegri y Maurizio Sarri. Dos extremos teóricos que ven, por un lado, los entrenadores con enfoque “top-down” (principios que nacen de lo alto y definen en manera decreciente el juego) y aquellos con enfoque “bottom-up” (cuando se construye un equipo partiendo de las características técnicas de los jugadores a disposición) Sarri ocupa una posición más cercana al primero y opuesta a la de Allegri.

El ex Chelsea se guía por el optimismo de la voluntad y por esto, su fútbol, se propone dominar el partido y de expresar su propio juego, sea como sea, sin preocuparse por el adversario. Allegri, a su vez, una persona guiada mayormente por el pesimismo de la razón y filosóficamente, acepta fases del partido o incluso del campeonato en las cuales, el equipo debe adaptarse a la exigencias especificas del partido o del periodo. En concreto, el enfoque de ambos entrenadores se exprime en diferentes aspectos del juego propuesto.

Defensívamente el fútbol de Sarri se caracteriza por la búsqueda activa de la recuperación del balón, mediante el mecanismo del “pressing”, estructurado y orientado hacía las coberturas de las líneas de pase, y la utilización de una “zona” como referencia el posicionamiento defensivo. En orden de prioridad, la posición del balón, la de los compañeros y, solo en última instancia, la de los adversarios.

El pressing del Napoli de Sarri arrancaba desde el tridente de ataque, que buscaba incomodar la salida, siempre con marcaje a zona. Fuente: www.assoanalisi.it

La linea defensiva suele mantenerse alta para acompañar la presión, y dejar marcadas las correctas distancias entre los repartos. El equipo, suele compactarse sobre su lado fuerte concediendo espacios en el débil. Tanto el pressing (con su proactividad en la recuperación del balón) como la zona (con su relativo interés por la posición de los adversarios) son perfectamente coherentes con la voluntad de jugar un partido según sus propias reglas.

Pressing y marcaje de la zona, en fase defensiva. Foto: www.assoanalisi.it

En este sentido, el cambio respecto al fútbol de Allegri es evidente: en los últimos años, la Juve había utilizado el pressing de manera selecta, en particulares situaciones y fases del juego, dejando siempre porciones de partido, en las cuales prefería un baricentro medio-bajo y defender posicionalmente.

En fase de posesión, el “sarriball” (como lo bautizaron en Inglaterra) se rige según los principios del “juego de posición”, que tiende a desorganizar la estructura defensiva adversaria. En fase de construcción baja, los equipos de Sarri tienden a minimIzar los toques horizontales prefiriendo, los verticales, (hacia adelante y hacia atrás) y diagonales, generando conscientemente chances para el pressing adversario; sobretodo cuando los jugadores reciben de espaldas al arco.

La intención, claramente, es la de crear espacios a espaldas de la presión, y utilizarla para avanzar; expandiendo las distancias entre las lineas adversarias. La evolución del fútbol de Sarri ha desarrollado, una maniobra ofensiva que busca la superioridad posicional, por medio de una elevada densidad en la zona del balón, y un macizo uso de los “half-spaces”.

Finalmente, en los ultimos 20 metros y en fase de definición, producto del trabajo de elaboración, se busca utilizar aquellos espacios creados sobre el lado débil y, aquellos generados por la desestructuración del sistema defensivo adversario.

Nuevamente, en fase de posesión de balón, el fútbol de Sarri se distancia del de Allegri. Más cercano a las lectura individuales de los jugadores, que en la sistemática búsqueda de un esquema funcional. En sus últimos momentos, el juego del ex entrenador juventino, se caracterizaba por la elaboración, en los último 20 metros, de un crossing-game, algo totalmente inexistente en el “sarrismo”.

La evolución de Sarri

Indudablemente, la Juve de Sarri será muy distinta de la que hemos visto en los últimos años: la ultilización de la “zona” en versión mucho más pura que en la era Allegri, la adopción de mecanismos de pressing más estructurados y constantes, serán las novedades más evidentes de la fase de “no posesión”. El reto mayor, será ver la adaptación del plantel bianconero a este esquema

En fase ofensiva, la transformación más evidente será la de un fútbol más cerebral, donde la manipulación de la estructura defensiva adversaria será el faro que orientará el juego. Naturalmente, es sumamente complicado, e incluso un azar, imaginarse la Juventus que vendrá, tanto por un mercado aún en desarrollo; como porque Sarri a lo largo de su carrera, ha cambiado mucho su modulo de juego, naturalmente en base a los jugadores a su disposición

Cuando llegó al Empoli, en Serie B, venía de jugar con un 4-2-3-1 bastante ofensivo, sin embargo, rápidamente cambió a un 4-3-1-2, modificación que le regaló el ascenso a la Serie A y la llamada al Napoli. En el equipo partenopeo, el intento de implementar el módulo “empolese”, resultó en dos empates y una derrota en tres partidos. Razón por la cual, el mister cambiaría modulo y pariría su marca registrada, el 4-3-3; con el cual incluso cruzaría el Canal de la Mancha, en el Chelsea.

El Empoli de Sarri. Temporada 14-15.

Pero no solo a nivel de planteamientos, la evolución de Sarri pasa también por el estilo de juego. En la época del Empoli, el “sarriball” era mayormente utilizado para atraer la presión adversaria, y después acelerar vertiginosamente en los espacios libres adversarios. Es decir, no era un continuo movimiento del balón en todas las zonas del campo, y era incluso posible encontrarse con lanzamientos largos, desde la defensa a las puntas, o al enganche.

Como será la Juve de Sarri? 

En fin, intentemos conjugar todo lo que hemos hablado y atrevámonos a especular sobre la Juve versión “sarriana”. El historial del entrenador toscano parece indicar que la defensa a 4 es intocable, coherentemente con los principios de defensa a zona. Más aún, con la compra de Matthijs De Ligt, acostumbrado a un marcaje escuela Ajax; similar al de Sarri. 


 En la mediacancha, con la inclusión de Aaron Ramsey (su versatilidad puede ser vital), el técnico ex Napoli, puede poner toda su fe en uno de los hombres con mayor potencial de organización en el planeta fútbol, Miralem Pjanic. Probable el rescate de Emre Can (siempre en dificultad en el juego de Allegri), para su nuevo entrenador, la calidad del alemán en cuanto a la presión y a la llegada al área, serían de mucha ayuda. Todo esto es posible, en una media con estructura y tareas definidas y claras, algo presente en la naturaleza “sarriana“.

Por otra parte, una gran variable en esta media de 3, puede ser Blaise Matuidi, hombre capaz de cumplir el mismo trabajo, del otro lado del campo. De esta manera, un recambio de suma importancia (además de Ramsey) es el universal, Rodrigo Bentancur, potencialmente capaz de ocupar cualquier sector y cualquier rol, en la mediacancha del técnico toscano.

El ataque. Para analizar esta zona del campo, quizás sea necesario entender la posición de Cristiano Ronaldo. El portugués parece sentirse asfixiado, o limitado, cuando le toca ocupar la posición de 9. Al mismo tiempo, sin embargo, los externos de Sarri cumplen con un rol defensivo que puede generar discontinuidad, por sus características, al ex Real Madrid. Otro llamado a “volver,” es Paulo Dybala, quizas recuperando la posición que lo formó en Instituto de Córdoba y lo consagró en el Palermo; es decir, el de centrodelantero.

Estando a esto, una vuelta al 4-3-1-2 podría ser una solución interesante; donde Ronaldo y Dybala  pudiesen ocupar con mayor libertad y con tareas defensivas simplificadas, la posición de delantero, lo cual, con un enganche dinámico y con capacidad de pisar el área (Ramsey?) daría muchas soluciones al frente de ataque .

Lo cierto, es que cualquier hipótesis detallada es totalmente prematura, a pesar de que los principios del “sarrismo” son más que claros, y con toda seguridad, serán propuestos también en versión bianconera. Naturalmente, la Juventus entregará a Sarri un plantel mucho más variado tácticamente y numeroso, de los que tuvo en Napoli y en Chelsea. Esto dará también la oportunidad al técnico toscano de mostrar si, su afincada obsesión por la poca variación de plantilla, el módulo y la táctica sean hijas de una íntima convicción, o simplemente un handicap debido a los jugadores a disposición.

Antonio Conte al Inter, Maurizio Sarri a la Juventus, Marco Giampaolo al Milan, Paulo Fonseca a la Roma, la continuación de proyectos como el de Gasperini en la Atalanta e Inzaghi a la Lazio; todo esto está generando un enriquecimiento a la Serie A, y este, quizás, sea tácticamente el campeonato más interesante de los últimos años.