¿Cómo vive una persona trans en Venezuela, en esta Venezuela de hoy? Actualmente la situación es muy complicada. No contamos con protección del Estado sobre nuestras identidades, no contamos ni siquiera con legislaciones en el caso de que nos discriminen o suframos algún tipo de violencia; legislaciones que pongan una pena o una consecuencia real a estas acciones.
Y luego, encima de esto, hay dificultades económicas en el país. Acceder a la salud para todas las personas es muy complicado, pero siendo una persona trans es todavía más difícil tener ese acceso. ¿Por qué? Por el prejuicio de la sociedad, que influye en el acceso al trabajo. Si para una persona CIS es difícil acceder al trabajo, imagínate tú con una cédula que tiene un nombre diferente con el que tú te identificas o con el que te muestras.
En las áreas de salud hay mucha desinformación sobre nuestros tratamientos y nuestras vivencias, por lo que tampoco nos pueden proveer la atención que necesitamos. Realmente tenemos desventajas por donde lo mires.
Tenemos la ventaja de que, gracias al internet y a los medios de comunicación, podemos formar comunidad, nos podemos unir, podemos conocer las experiencias de otras personas trans no solamente en Caracas, sino en otros lados del país. La forma en la que nosotros hemos afrontado estos problemas ha sido creando esa comunidad y teniendo cohesión entre nosotrxs, apoyándonos mutuamente y bueno, si, por ejemplo, en los hospitales no nos dan la atención que necesitamos, hay personas trans que estudian medicina o ya tienen mucho tiempo en el tratamiento, y entonces nos damos retroalimentación entre nosotrxs.
Ha sido un trabajo de nosotros para nosotros. Por las circunstancias, no debería ser así y ahí voy con las cosas que debe como deberían ser.
Tenemos la Ley Orgánica del Registro Civil, ley que indica que una persona puede cambiar su nombre por diversos motivos, pero entre ellos está que ese nombre te someta al escarnio público, que sea humillante o degradante y que no vaya de acuerdo con tu identidad de género.
Y la ley es muy clara en este tema porque específicamente específicamente dice «identidad de género», que es la forma en la que nos percibimos internamente. Esta ley ya existe; lo que pasa es que no está publicada en Gaceta, y al no estar publicada en Gaceta, no se puede, por así decirlo, ejercer. Entonces, si yo voy al CNE y quiero cambiar mi nombre, me van a decir que eso no es posible; me ponen peros. Eso es lo primero: el cambio de nombre. Lo que no sabemos es por qué no se ha hecho; puede ser una falta de voluntad política. Sería suficiente con ir al registro, mostrar tu partida de nacimiento, tu cédula y una carta explicativa de los motivos por los cuales te quieres cambiar el nombre, y ya. Hacerlo de forma gratuita, porque tampoco se tiene que cobrar por eso, porque eso es un derecho civil.


Aparte del nombre, sería buenísimo tener la ley de identidad de género que también nos permita cambiar nuestro marcador de género legal. Porque, por ejemplo, hay personas que dicen que con nada más el cambio de nombre ya es suficiente, pero no. Por ejemplo, yo soy un hombre trans, y mi cédula puede decir «soltera», o «casada»; se va a referir a mi en femenino, y yo soy un hombre trans. También, en el pasaporte.
Solicitamos que no se permita la discriminación laboral, que no se permita la violencia dentro de las familias por nuestras identidades y que tampoco esté permitido que cuerpos de seguridad, que personas en la calle nos violenten o nos discriminen; no basta con decir: «se prohíbe». No, que haya consecuencias. Muchas veces tú vas al Ministerio Público, por ejemplo, a denunciar alguna discriminación o violencia que haya sufrido y más bien te revictimizan en estos cuerpos que supuestamente están allí para protegerte.
La discriminación laboral es una realidad. Hay un caso muy famoso, por ejemplo, de una persona que trabajaba en un restaurante de poke, se identificaba como hombre trans, pero al momento de trabajar le pedían que se vistiera de forma femenina, que no se dejara, por ejemplo, el bigote. Eso se ve en muchas ocasiones. A mí me ha pasado: «Ah, bueno, sí, todo chévere. Permíteme tu copia de la cédula o del RIF». Y entonces aparece mi nombre legal y me ven la cara de hombre, se confunden y no me vuelven a llamar. Y eso se ve mucho. El Ministerio del Trabajo tiene que hacer su trabajo, tiene que procurar que todas las personas que están buscando trabajo tengan sus derechos asegurados y que no sean discriminadas por su identidad.
Hay muchas formas de violencia dentro de la familia, sobre todo a menores de edad, personas trans. Lo más común son las mal llamadas terapias de conversión, esfuerzos por corregir la orientación sexual e identidad de género. Principalmente lo hacen grupos religiosos. Puede haber «violaciones correctivas», material pornográfico heterosexual; o someten a la persona a material pornográfico homosexual, pero con métodos de tortura para que desarrolle aversión. Es muy común que echen a las personas de su casa. Conozco muchas personas trans que no tienen casa, les niegan comida, les niegan ropa, les niegan cuidados por su identidad.
¿Y quién protege al niño, la niña o el adolescente? Debería ser el Consejo de Protección, pero ha sido deficiente por ese aspecto. Sí he visto que atienden casos de maltrato a niños en otros contextos, pero cuando se trata de personas Lgbti se hacen la vista gorda.
Siguen los problemas con algunos policías que echan a personas trans de plazas y otros espacios públicos, como centros comerciales, porque presumen que son trabajadoras sexuales o su presencia es inapropiada. Es discriminación, es transfobia. Se cree que somos algo inapropiado y por eso no podemos existir en el espacio público.


En un mundo ideal, por ejemplo, necesitamos que los servicios de salud pública provean el tratamiento hormonal de manera gratuita también, como se hace en otros países. Hago énfasis en la sensibilización, porque también el personal médico tiene que saber no tratarte por el nombre legal si es que no has podido cambiarte el nombre.
Yo tengo 23 años y una posición de bastante privilegio, porque mis padres me aceptan, me quieren y me apoyan en todo este proceso. Pero sí veo muy de cerca la discriminación porque yo hago contenido educativo sobre la comunidad en TikTok y me escriben muchas personas, sobre todo niños, buscando orientación.
La comunidad Lgbti y la comunidad trans tienen muchos días para celebrar como para conmemorar. Tener un día, efectivamente, no es suficiente porque nosotros somos invisibles todos los días, e incluso en el día de la visibilidad nos dicen «ay, bueno, hay temas más importantes o hay cosas más urgentes.» Como si nuestras vidas no importaran.
Yo diría que que el tipo de discriminación que vivimos dentro de la comunidad es igual del de dañino que el que vimos por parte de la población cisgénero y heterosexual, pero es diferente. Pega más fuerte, porque se supone que son personas de nuestra comunidad que se supone son aliados, que se supone entienden las dificultades que viven. Y también hay transfobia. Hay mucha transfobia, hay mucha transfobia.






