Las piezas del dominó se barajaron en la mesa. Cada factor político busca sacar provecho. Hay quienes pueden hablar de victorias y otros de desgaste. Al final, la presión internacional surtió efecto y la sintieron en carne viva gobierno y oposición. Nadie pasó liso

Al quedar designados los rectores del CNE sonó el pistoletazo de salida para la carrera electoral y se acabó el pudor. Los actores políticos sienten que no se pueden quedar fuera y comienzan a asomarse sin disimulo las caras de los candidatos que hasta hace poco se negaron a ir a las elecciones.

La realpolitik se impone.

Quienes se metieron en un callejón sin salida se ven obligados a retroceder y tratan de poner la mejor cara para “no quedar tan feos en la foto”. Quienes esperaron su momento y supieron articular, superando la ansiedad, están ganando espacios.

Otros desde el poder maniobran para superar los obstáculos y el cerco político que no les da cuartel.

El desgaste

Frente a la designación del CNE la reacción internacional, apartando la Secretaría General de la OEA, ha sido de prudencia, incluyendo a los Estados Unidos.

El argumento de la no participación se ha desgastado y el forcejeo en la acera opositora subirá aún mas el volumen.

Ocariz, la Alianza del Lápiz son dos ejemplos de quienes dieron un paso adelante y están enfilados a participar después de mantenerse al margen. En Caracas, las reuniones se convocan y las encuestas se mandan a hacer para medir las aceptaciones.

En el municipio Libertador suenan nombres para candidatos como Patiño, Zambrano, Ecarri, Armas, Rojas. Todos renunciarían ante una candidatura fuerte como Capriles.

Por otro lado, en Miranda Ocariz y Uzcátegui son los que han mostrado sus aspiraciones desde hace rato y el “boxeo de sombra” parece que se acaba y pueden llover piedras sobre los tejados.

Ocariz hizo una jugada ambiciosa al meterse en el tema con letras mayúsculas y dijo el lunes pasado “muchas veces, los políticos solo nos vemos y nos hablamos a nosotros mismos y a nuestros ombligos”.

Dice que en la oposición hay una “crisis de representación,” que calificó de “inaceptable y peligrosa” mientras, en “una parte” de la dirigencia opositora”, “están hablando solos”.

Pide la renovación del liderazgo opositor. Busca la pelea grande. Su estrategia es el juego por arriba y no tener que discutir “menudencias”. Recorre el estado Miranda pero también hace lobby en otras regiones del país, buscando acuerdos. Juega con Capriles para buscar el liderazgo amarillo en el terreno, mientras Borges está lejos.

Este comportamiento se repite en las regiones. Los liderazgos de base avanzan y los que obedecen a la directrices nacionales comienzan a moverse para no quedarse atrás.

Los dirigentes nacionales se han visto en la obligación de atender o entender la exigencia de los liderazgos locales que ya no soportan más la espera por la solución desde arriba y se niegan a seguir postergando su carrera política.

Y no es solo la oposición la que se mueve. El chavismo disidente empieza a buscar posición y saltó el nombre “La Negra” Antonia Muñoz, para gobernadora de Portuguesa.

Quien puja más

El mundo opositor vive un momento difícil.

La acción del Gobierno los reta a resolver las diferencias internas. Miraflores apuesta porque siga de moda en la acera opositora la arrogancia y los pases de factura que terminan fracturando la posición y la posibilidad de volverse una opción de poder.

La brigada de choque de la Mesa de Diálogo, ya salió a confrontar a la posibilidad de abrirle espacio a quienes no quisieron participar en las elecciones pasadas.

José Brito “mando bien largo al carajo” a Ramos Allup y Ocariz que asomaron las intenciones de montarse en el tren electoral.

Les cobra su posición anterior. Además, están molestos porque a la Mesa de Diálogo Nacional no le dieron ni un rector. Capriles y Bertucci tienen los suyos.

Las reacciones de Unión Europea y hasta de los Estados Unidos ante la designación del CNE fue de prudencia y mostraron una rendija para negociación.

Antes estos acontecimientos Juan Guaidó, no tiene otra opción que tratar de abrir el juego y plantea un “Plan de Salvación Nacional” y ofrece un diálogo en el que se incluya el Gobierno.

El G4 decidió salirse de la sombra del árbol de Almagro y hace el “generoso ofrecimiento” de sentarse con el “régimen”.

Freddy Guevara admite que se reúne con Francisco Torrealba.

Extraoficialmente, se dice que ofrecieron devolverle la tarjeta de Voluntad Popular, si participan en las elecciones. La oferta es tentadora.

Todos negocian. Los radicales dejan sus posiciones. Se han desgastado.

Guaidó se está quedando solo. El comunicado de rechazo a la elección del CNE que emitió su oficina de prensa de “la presidencia interina” no llegó con la firma de nadie. Fue comunicado institucional y nadie se retrató de cuerpo entero.

Story desde Colombia hace su trabajo y le reitera el respaldo de Estados Unidos.

Capriles, por su lado, tiene un rector y negocia con el respaldo de la Unión Europea y el Grupo de Boston. Evidentemente, el exgobernador de Miranda ha ganado este round en la pelea opositora.

Falta saber, cuál será su nueva jugada atada a los factores internacionales. ¿Será habilitado para ser candidato? Parece temprano para eso.

Del otro lado

En este momento, el Gobierno de Maduro asume que llevó a su terreno a la oposición dura. La que generó el respaldo internacional.

Se ve obligado a decirle a Guaidó que lo acepta en el diálogo, no puede hacer otra cosa, pero con desprecio lo manda a meterse en la cola de la gente que quiere negociar.

Su estrategia es desgastar a Guaidó y esta vez se lo deja a sus adversarios en la oposición, para que le cobren las facturas de estos dos años de un liderazgo que lo llevó a estar en el foro económico de Davos, en donde se sienta el poder económico del planeta.

Eso hoy parece que vale poco, con unas elecciones convocadas para el 21 de noviembre y cronograma electoral corriendo.

La idea de Maduro es reducir su peso específico, diluirlo en el tablero político venezolano.

La apuesta del oficialismo es evitar la unidad opositora.

Capriles gana espacios y es conocida la animadversión entre el exgobernador y Henry Ramos Allup. El chavismo la alimenta.

El MAS, Cambiemos, Soluciones, Copei (Miguel Salazar), AD de Bernabé Gutiérrez llevan su propio camino. El chavismo disidente no tienen capacidad de liderazgo nacional para reclamar espacios y deberá limitarse a liderazgos locales y regionales, como el ejemplo de Avanzada Progresista en Lara

En este escenario el voto opositor se desestimula.

En 2015, el factor unitario disparó la participación y ganaron por paliza al oficialismo. El chavismo aprendió la lección y aviva el enfrentamiento.

Jorge Rodríguez los reta y les recuerda que tienen memoria y les exige un mea culpa.

Por otra parte, piden la extradición de Leopoldo López y en la AN respalda la acusación de narcotraficante a Guaidó, que hace José Brito, de Primero Venezuela. La política actúa de maneras extrañas y es capaz de hacer convivir a quienes se dicen distintos.

El chavismo negocia, pero no deja de empujar.

Presión con clase, veteranía y oficio

La diplomacia con abolengo y oficio de los noruegos acompañada de la Unión Europea ha sabido trabajar de manera subterránea, en la sombra, debajo de la mesa y ha logrado acercar posiciones.

Parece que nos acercamos al retorno de la política, pero no es gratis.

El Gobierno de Maduro ha debido huir de la tentación de encarcelar a Guaidó y convivir con el liderazgo que le imprimió el apoyo de por los seis de los gobiernos del denominado Grupo de los Siete, donde se concentra el mayor poderío económico de occidente.

Tuvo que dar marcha atrás en los casos Albán, Acosta Arévalo y Pernalete. Tuvo que ceder cinco integrantes del CNE, darle casa por cárcel a cinco gerentes de CITGO.

El tema derechos humanos lo preocupa mucho más que las sanciones.

Además tiene que admitir que el líder de Voluntad Popular debe estar entre los factores para construir la salida política.

Por su parte, Guaidó envió un mensaje en el cual explicaba que era tiempo de hablar con el “régimen”.

Trató de vender la idea de que está haciendo una concesión por el bien del país, aparentando una posición de fuerza que nunca pudo materializar en su “presidencia interina” para el “cese de la usurpación”.

Se vio obligado a desdecir el mantra. También a hablar de la suspensión de sanciones.

Todos tuvieron que tragarse un sapo para seguir jugando.

¿Será el regreso a la política entendida como la forma de entenderse civilizada en una sociedad?

¿Habilitarán a Henrique Capriles y le darán la tarjeta de Primero Justicia?

¿Le devolverán las tarjeta de Voluntad Popular a Freddy Guevara y Graterón?

No tenemos bolas de cristal, solo los pies planos para pisar tierra y hacerle seguimiento a los eventos políticos, económicos y sociales del país. 

El juego sigue.