Venezuela es un país que ha vivido transiciones políticas complicadas y conservando la paz, pero este no es el escenario que se está presentando en este momento histórico: Venezuela no está viviendo un proceso de transición.
Esta es una de las coincidencias entre el historiador Elías Pino Iturrieta, el abogado y analista político Benigno Alarcón y el politólogo John Magdaleno, ponentes del foro «Descifrando la Transición Venezolana» que se realizó en la Sala de Conciertos de la UCV este jueves 29 de enero.
Hablar de la nada

“Hablar de transición en estos momentos es hablar de la nada, porque no hay transición, no ha comenzado”, sentenció Elías Pino Iturrieta quien fue el encargado de comenzar las exposiciones del encuentro moderado por el decano de la Escuela de Ciencias Políticas, Juan Carlos Apitz.
Acudiendo a su «deformación profesional» como historiador indicó que Venezuela conoce de procesos de transición y considera que no han sido lo suficientemente bien valorados.
Para ilustrar su afirmación hizo referencia a tiempos posteriores a la Independencia y señaló el caso de la disolución de la Gran Colombia que transcurrió sin un enfrentamiento armado olo que demuestra la capacidad de generar una transición sin costos mayores para la sociedad.
Alerta que la historia no se repite como un ciclo, «si así fuera me quedo sin trabajo» y agregó que tampoco se pueder el estudio de la historia «como quien lee un libro de autoayuda».
«¿Cuándo se pudo pensar en la construcción de una República? ¡Cuando se pudo! Esa oportunidad la tenemos nuevamente. tenemos la oportunidad de pensar nuestro destino», indicó el historiador.
En un cuestionamiento abierto a quienes han ejercido el poder desde el triunfo de Hugo Chávez sentenció: “El chavismo se echó al pico la República y hay que rescatarla del basurero».
«El problema no es la democracia, sino su domicilio que no es otro que la República. El reto ahora es pensar desde los escombros, como nos pasó en la Independencia”, indicó Pino Iturrieta.
«Es un proceso»

Por su parte el exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, Benigno Alarcón indica que «la transición no es un evento, es un proceso que todavía no ha iniciado en el país».
“No estamos en transición, es motivador decir que ha comenzado pero todavía no”, sentenció el profesor universitario y analista político.
A partir de la experiencia estudiada Alarcón indica que para hablar de transición es necesario «un cambio efectivo de la coalición gobernante» y que se produzcan transformaciones institucionales, «el reordenamiento del monopolio de la coerción y un nuevo pacto de legitimidad».
Alerta que «los procesos de transición reales suelen ser largas, con el riesgo de ser reversibles y no necesariamente democráticas al inicio».
Alarcón destaca la necesidades de evaluar los costos de permanencia del poder y los costos de salida. Agrega que se corre el riesgo de que se presente una «continuidad autoritaria reconfigurada».
Alcarcón advierte también que «el principal riesgo que tenemos es la normalización del proceso que se está viviendo en Venezuela, con agotamiento incluso de la comunidad internacional. Es un riesgo real. Si esta etapa que estamos viviendo, llamemosla de pretransición, se alarga por mucho tiempo»·
«No hay liberalización política«

«La transición a la democracia inicia con la liberalización política», sentenció el politólogo John Magdaleno en el cierre del foro «Descifrando la Transición Venezolana».
«¿Eso está sucediendo? ¡No!» señaló en el inicio de su exposición y pasó a enumerar las señales que según su estudio de las transiciones en el mundo sirven de indicadores para pensar que se está en un proceso de transición.
Magdaleno habla de la necesidad de que se configure el escenario político en función de que se permita la libertad de expresión, exista libertad de reunión, que en este momento es un riesgo por el decreto de conmoción. A esto agregó dos variables más: libertad de asociación y libertad de prensa.
«Mientras esto no suceda no podemos hablar de una transición», dijo vehemente el politólogo y profesor de la UCV.
A estos indicadores sumó la necesidad, en la realidad política venezolana, de que se garantice la inviolabilidad del hogar, de las comunicaciones privadas, la liberación de los presos políticos «sin medidas cautelares y sin restricciones para expresarte» y que se garantice el habeas corpus «porque las detenciones siguen ocurriendo».
Frente a este escenario advierte que debe avanzarse en la creación de «condiciones políticas reales, no las que quisiéramos o quien quisiéramos» y así «bajar los costos de salida de la coalición dominante» que permita pensar en un proceso de transición.






