Desde hace más de una semana, los gremios y sindicatos de trabajadores púiblicos y sectores privados tenían previsto una marcha hasta la Asamblea Nacional este 12 de marzo. La intención era llevar un pliego de peticiones para mejorar el estatus laboral de sus agremiados, pedir mejoras salariales, el cese de la persecución y una amnistía laboral.
El problema se presentó el miércoles en la noche, unas horas antes de la convocatoria hecha por los trabajadores venezolanos, pues, el ministro de Interior Justicia y Paz, Diosdado Cabello, también hizo lo propio y organizó otra contra marcha con la misma ruta.
Desde muy temprano las adyacencias de la Plaza Morelo (Bellas Artes) ya estaban tomadas por tarimas a favor del oficialismo, en ellas se pedía la liberación de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron apresados el 3 de enero luego de un asalto militar a varias zonas de Caracas y otras ciudades por el Gobierno de Estados Unidos y la administración Trump.
Los trabajadores venezolanos no se amilanaron y siguieron con su objetivo, solo cambiaron la ruta hasta llegar a la Asamblea Nacional y hablar con varios diputados de las diferentes bancadas que hacen vida en el Parlamento venezolano. «Nos concentramos en la Plaza Morelos y como lo habíamos previsto salimos en marcha y llegamos al destino final a la Asamblea Nacional», dijo uno de los dirigentes que encabezaba la protesta pacífica.
«Todo se pudo hacer a pesar de el montaje grotesco que hizo el gobierno nacional y la cúpula del partido de gobierno, el PSUV de convocar a última hora anoche (miércoles) de manera improvisada una supuesta marcha que a ellos se les ocurrió y montaron una tarima, allí en la avenida México a pocos metros de la de la plaza, cerrando el camino la vía de la Avenida México para para impedir que nosotros pudiéramos eh realizar la movilización», describió Pedro Eusse, secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela.
Bajo numerosas consignas y con el sol a cuestas, los trabajadores lograron su cometido y llegaron a la Asamblea Nacional, entrar no fue fácil, pero lo hicieron y pudieron hablar con los parlamentarios de oposición y más tarde se unieron otros del oficialismo.
El resultado fue claro, los funcionarios de la Asamblea oyeron el clamor del pueblo trabajador y se comprometieron a instalar una mesa de trabajo para estudiar las peticiones hechas por más de 200 gremios y sindicatos del trabajo. Las movilizaciones también se llevaron a cabo en varias ciudades del país.






