El gobierno de los Estados Unidos inició una ofensiva legal ante tribunales de distrito para obtener órdenes de incautación contra decenas de buques petroleros vinculados al comercio de crudo venezolano. Según informaron cuatro fuentes familiarizadas con el asunto, esta medida busca consolidar el control total de Washington sobre los envíos de petróleo hacia y desde el país sudamericano tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
En las últimas semanas, el ejército y la Guardia Costera de EEUU ya han interceptado y confiscado cinco embarcaciones en aguas internacionales. Estos buques transportaban petróleo venezolano o tenían antecedentes de haberlo hecho, formando parte de una estrategia de la administración de Donald Trump para controlar los recursos energéticos de Venezuela e intentar reconstruir su industria petrolera.
Acciones legales y «flota fantasma»
Las solicitudes presentadas por el gobierno estadounidense consisten en acciones civiles de decomiso, radicadas principalmente en Washington D.C. Estas facultan a las autoridades para confiscar tanto los buques como sus cargamentos. Aunque el número exacto de órdenes solicitadas no es público, las fuentes indican que se cuentan por decenas.
Los objetivos principales de estas acciones son:
- Buques sancionados: Embarcaciones que ya figuraban en las listas de restricciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
- «Flota fantasma»: Barcos no regulados que utilizan maniobras para disfrazar su origen y mover crudo de naciones sancionadas como Irán, Rusia y Venezuela.
A diferencia de operativos realizados entre 2020 y 2023 contra cargamentos iraníes —donde solo se confiscaba el crudo—, la actual administración ha escalado la táctica al incautar también la propiedad del buque. Un ejemplo reciente fue la retención del petrolero Bella-1, la primera vez en la historia reciente que el ejército de EEUU incauta un buque con bandera rusa.
Advertencia del Pentágono
Pese a que las fuentes reportaron una pausa en las incautaciones desde el pasado viernes, las autoridades estadounidenses han advertido que las operaciones podrían reanudarse en cualquier momento. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, declaró que el Departamento de Defensa perseguirá e interceptará a «TODOS los buques de la flota oscura transportando petróleo venezolano en el momento y lugar que elijamos».
Por su parte, la fiscal general de EEUU, Pam Bondi, confirmó que el Departamento de Justicia monitorea varios buques adicionales para aplicar acciones de cumplimiento similares.
La respuesta desde Moscú no se hizo esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia calificó las incautaciones como un «uso ilegal de la fuerza» y afirmó que la aplicación de sanciones estadounidenses fuera de su jurisdicción carece de base legal internacional. Mientras tanto, se reporta que aún existen numerosos petroleros en alta mar con rumbo a China, el principal comprador del crudo venezolano, que permanecen bajo vigilancia de las autoridades de Washington.






