El Poder Electoral debe ser designado en menos de 15 días y comienza cerrarse el espacio para los acuerdos y la negociación.

Las negociaciones para designar el nuevo directorio del Consejo Nacional Electoral continúan y lo que se sabe es que el oficialismo no está dispuesto a ceder más allá de dos rectores. La correlación más equilibrada que se puede negociar es tres a dos.

Hay un forcejeo complejo porque tienen mucho peso Capriles, el empresariado y los integrantes de la Mesa de la Diálogo Nacional y la decisión de a cuáles factores de la oposición ceder el espacio en el CNE es complicado.

El Gobierno necesita enviar una señal de amplitud. No se espera que baje la presión de quienes lo adversan en el plano internacional, pero esa señal o señales darían las herramientas a sus aliados para el juego geopolítico.

Su posición de fuerza en la comisión que escogerá los miembros del CNE le permitiría tener los cinco rectores a su favor y el ceder dos será leído como una “muestra de buena voluntad”.

Josep Borrell ha dicho que las próximas elecciones regionales y locales en Venezuela pueden “traer una nueva oportunidad para tener un acuerdo entre el Gobierno y la oposición”, algo que “no fue posible en las legislativas” pasadas. “Haremos lo posible por ayudar”. La UE siempre deja una ventana abierta a la negociación.

La alta comisionada para los derechos humanos ha declarado en el mismo sentido de Borrell. La presencia del Programa Mundial de Alimentos firmando un acuerdo con Maduro parece inscribirse en una estrategia de negociación de altos quilates de la diplomacia internacional.

Deshojando la margarita

Maduro y su equipo evalúa cuál es la cuota que le darían a la oposición en el CNE. El estímulo del voto no es la mejor opción para los candidatos oficialistas en las regiones y alcaldías. la abstención ha jugado a favor del oficialismo. Eso es una verdad del tamaño de un templo.

Al interior del alto mando del PSUV la discusión asemeja el escenario de la lucha libre mexicana en las que se distinguen dos grupos: “los rudos” y “los técnicos”.

Los rudos aseguran que el CNE debe mantenerse inclinado hacia el oficialismo, en línea con la correlación de fuerzas que exhibe la Asamblea Nacional y no hace falta ceder nada. Si no votan “es su problema”.

Los técnicos por su parte sostienen que deben darse señales a la comunidad internacional para conseguir algo de legitimidad. Insisten en que no se puede seguir aislados y ante el desgaste opositor eso ayuda a la imagen del Gobierno y desarma el discurso del G4 y sus aliados internacionales.

El tema se ha centrado, como era de esperarse en los cinco rectores principales. Sin embargo, deben designarse 10 suplentes de los cuales habrá tres incorporados en las comisiones subordinadas.

El artículo 44 de la Ley Orgánica del Poder Electoral establece lo siguiente:

La Junta Nacional Electoral, la Comisión de Registro Civil y Electoral y la Comisión de Participación Política y Financiamiento son órganos subordinados del Consejo Nacional Electoral. Están integrados por tres (3) miembros, dos (2) de los cuales son rectoras o rectores electorales y un tercero será uno (1) de los suplentes de una rectora o rector electoral, distinto a los rectores que conforman la Junta Nacional Electoral. Serán presididos por una rectora o un rector electoral, postulada o postulado por la sociedad civil. Tienen competencia nacional, carácter permanente y su sede se encuentra en la capital de la República. El Consejo Nacional Electoral decidirá cuales de sus miembros formarán parte de los órganos subordinados

Los reflectores no iluminan a esos cargos, sin embargo, pareciera que tienen mucho más importancia de la que aparentan. La pluralidad de la autoridad electoral también tiene que ver con las estructuras aguas abajo en el CNE.

¿Estarán los factores políticos de oposición valorando esos espacios?

¿Cuál será la decisión? No tenemos bolas de cristal para adivinar. Seguimos con los pies planos haciendo seguimiento a la coyuntura política del país.

El juego sigue.