En el marco de un complejo escenario geopolítico tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reafirmó este lunes su compromiso con una salida pacífica a la crisis venezolana. Durante una rueda de prensa conjunta con el primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, Sánchez reveló detalles de la conversación telefónica mantenida la semana pasada con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
El mandatario español fue enfático al señalar que el eje central de dicho intercambio fue «la necesidad de continuar liberando presos políticos». Esta petición se produce apenas días después de que cinco ciudadanos españoles, entre ellos la reconocida activista Rocío San Miguel, fueran puestos en libertad y trasladados a España, y coincide con el reciente anuncio desde Caracas sobre la liberación de otros 116 detenidos.
Diplomacia y diálogo con todas las partes
Sánchez subrayó que su administración mantiene canales de comunicación abiertos con los distintos actores del conflicto para facilitar una solución duradera. Además de su contacto con Rodríguez, el líder español conversó con el opositor exiliado Edmundo González, asegurando que el objetivo final de estas gestiones es contribuir a una «transición pacífica e inclusiva» que desemboque en elecciones libres y el pleno retorno a la democracia.
En su intervención, el jefe del Ejecutivo español no escatimó en agradecimientos hacia su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, cuya labor de mediación calificó como fundamental para los resultados obtenidos hasta ahora.
«Su buen hacer, junto con otros actores políticos, está haciendo posible que podamos ir viendo cómo se liberan a presos políticos en Venezuela», afirmó Sánchez, saliendo al paso de las críticas que la oposición española suele verter sobre Zapatero por su cercanía histórica con el chavismo.
Estas declaraciones se producen en un momento de máxima tensión y transformación para Venezuela. Tras la operación militar estadounidense que derivó en la detención de Maduro, la comunidad internacional observa con atención los pasos de la presidencia interina. España, en este contexto, busca consolidarse como un puente diplomático clave, priorizando el respeto a los derechos humanos y la estabilidad institucional del país caribeño.






