El historiador y analista político señala que en los escenarios políticos que se generaron a partir del golpe de Estado son realmente marcadores de la historia venezolana, porque se presentaron “cambios drásticos e irreversibles” en la sociedad venezolana

Al abordar las implicaciones que tuvo el 18 de octubre de 1945, para la sociedad venezolana,, Pedro Benítez se acerca con la rigurosidad del académico. Con la confianza del conocimiento del tema va disparando las palabras una a una a través del mensaje de voz por el que contesta las preguntas de Contrapunto.

Las comunicaciones se han vuelto complicadas y Benítez hace el esfuerzo por hablarnos para transmitir su percepción de los hechos que hace 75 años marcaron nuestra historia y que se hace necesario recordar, estudiar y analizar.

En sus respuestas se cambia de camisa. Sin titubeos y con comodidad luce la del historiador y sin darnos cuenta lo vemos vestido de analista político. Sin rebuscar en el lenguaje sentencia que “con el 18 de octubre entran dos nuevos protagonistas a la política venezolana: El partido político y el ejército profesional”.

-A 75 años del 18 de octubre podemos hablar revolución o golpe de Estado.

-El propio Rómulo Betancourt dijo que fue un golpe de Estado. En el prólogo de “Venezuela política y petróleo” asume que el hecho de haber llegado al poder por una militarada les creó a ellos una serie de problemas, que después se hicieron obvios. En su discurso ante la constituyente de 1947, él se refiere a los hechos como las peripecias de octubre.

En este momento hace una pausa y pone énfasis al afirmar que “después del golpe -según la tesis de Manuel Caballero, Germán Carrera Damas y otros historiadores- ese proceso se convierte en una revolución en estricto sentido. En ciencias sociales, una revolución es un cambio drástico e irreversible y eso ocurrió con el sistema político venezolano”.

“El régimen que se instaura después del 18 de octubre del 45, por parte de la Junta revolucionaria de Gobierno, hizo cambios que en Venezuela no se revirtieron jamás. El ejemplo es el voto universal. Antes el voto era restringido. Ya había existido el voto universal para hombres en la Constitución de 1863 al final de la Guerra Federal, que era una de las banderas el Partido Liberal Amarillo, pero después Guzmán Blanco echó para atrás esa norma. Es con el primer Gobierno de AD que se instaura el voto universal y secreto para hombres y mujeres, analfabetas o no, mayores de 18 años. Esa reforma ni siquiera Pérez Jiménez la eliminó”, destaca Benítez.

Señala como un cambio trascendental que Venezuela no volvió al voto censitario o restringido y “eso significó una revolución política gigantesca porque la incorporación de las mayorías al sistema político venezolano es el gran aporte del 18 de octubre del 45. Luego la Constitución del 47 fue moderna y progresiva para su época. Al final del día el trienio adeco fue una revolución política que instauró un nuevo sistema político en Venezuela y enterró el régimen que instauraron Castro y Gómez en 1899. López Contreras y Medina, aunque fueron unos presidentes que ampliaron sus horizontes, se sentían herederos de Gómez”.

-Medina Angarita ha sido reconocido por algunos como uno de los militares más abiertos de la historia venezolana, legalizó a los comunistas, y sin embargo, recibe un golpe de Estado.

-El golpe contra Medina es un tema muy polémico porque para la época era considerado un presidente democrático, muy aperturista. Lo que provoca el golpe, porque este no se da en el vacío, es producto de una crisis política que tiene que ver con una decisión que él no tomó, que fue instaurar o convocar a unas elecciones presidenciales democráticas donde la mayoría eligiera y siguió con el sistema en que el Presidente imponía el sucesor a través del Congreso.

En Venezuela el Presidente de la República lo elegía el congreso, que a su vez era electo por los concejos municipales y las asambleas legislativas, que a su vez eran electas en elecciones bastantes fraudulentas. La oposición participaba pero con tremendas dificultades. El único partido nacional de oposición era AD y la bandera de AD era la elección libre y universal del presidente de la república y esa reforma Medina se negó. Si hubiera dado ese paso probablemente no se habría dado el golpe y el padre de la democracia sería Medina Angarita y no Betancourt.

-¿Por qué se negó?

-En una entrevista con el poeta Rafael Arráiz Lucca, Uslar Pietri, quien fue la mano derecha de Medina, relata que como heredero de Gómez, medina Angarita sentía que no podía dar ese paso. Aceptando esa versión el sistema político estaba trancado y el país estaba demandando un cambio y se dio la intervención del sector más profesional de la Fuerzas Armadas.

Con la camisa del analista político Benítez sentencia que “el 18 de octubre entran dos nuevos protagonistas a la política venezolana: El partido política y el ejército profesional”.

Al analizar el porqué del cisma en la institución castrense señala que “una de las razones de la ruptura militar del 45 es que los mandos estaban en manos de los viejos generales gomecistas, los llamados chopo’epiedra. Por la creación de la academia militar había surgido una oficialidad profesional, muy bien formada que aspiraba desplazar de los altos mandos a esto generales de la vieja escuela y modernizar las Fuerzas Armadas. Esa es la crisis que empieza dentro del Ejército venezolano. Caso típico Pérez Jiménez y Llovera Páez y ese grupo. Pérez Jiménez era uno de los militares con más altos índices y había pasado por la academia de El Chorrillo. También había un ambiente cambios en América Latina, no solamente en Venezuela. No se nos olvide el contexto internacional que venimos de la Segunda Guerra Mundial”

-Son realmente las objeciones del medinismo a la elección universal y directa las detonantes de estos sucesos.

-Esos militares tienen ambiciones de poder que termina en el golpe de Estado de 1948. Ese fue siempre un riesgo sobre el cual vivió todo el trienio adeco y estos militares terminan tomando el poder por una mezcla de ambición personal, porque está calando la propaganda anticomunista internacional y es el inicio de la guerra fría. Mucha gente conservadora se aterró con las reformas que consideraron muy avanzadas y muy agresivas del Gobierno de AD, que hoy veríamos sumamente moderadas, pero aquella era una Venezuela rural atrasada.

Vuelve a detenerse. Hace una pausa para tomar impulso en su argumentación y suelta esta reflexión: “Aquí hay una cosa de fondo que siempre comento. Venezuela tiene una cultura política autoritaria que hemos arrastrado. Miremos nuestra historia y su culto por el hombre fuerte, que los militares vengan y pongan orden. Imagínate que eso persiste ahora… ¿cómo serían en la Venezuela del 49 del siglo pasado esas las condiciones? A eso hay que sumarle los errores que evidentemente cometieron AD y en particular el presidente Gallegos. No se nos olvide esa cultura autoritaria y la ambición de los mandos militares particularmente de Pérez Jiménez y su grupo”.

“El golpe no tenía razón de ser porque Gallegos era un presidente moderado y no es cierto que fuera manejado por Betancourt. No eran ciertas las acusaciones de que AD estuviera montando una dictadura unipartidista. Existía esa acusación y ese temor. El triunfo de Gallegos fue tan abrumador en diciembre del 47 que se pensó que AD no podría ser desplazada por la vía de los votos y se optó por la vía del golpe de Estado militar” sostiene Benítez.

-Algunos señalan que el sectarismo de AD fue el detonante de la dictadura de Pérez Jiménez que luego persiguió a los adecos que ayudaron a derrocar a Medina.

-Esa es una acusación que se le hace a AD. Se dice que fue un partido muy sectario durante el trienio y esa fue causa suficiente y única para el golpe. Eso no es verdad. Evidentemente hubo mucho sectarismo. Los adecos actuaron con la sensación de que iban a gobernar para siempre. Un sector asumió que estaban haciendo una revolución. Hubo una polarización social y por primera vez los pobres tenían un partido que los representaba y sintieron que ellos estaban gobernando. La acusación del sectarismo viene de los sectores más conservadores que no le han perdonado a AD ese paso importante. AD ha podido ser más abierta. De hecho Betancourt cuando regresa del exilio 10 años después, con el pacto de Punto Fijo tiene busca rectificar ese error y ve la necesidad de incluir a la oposición en el sistema político para legitimarlo y darle estabilidad, que fue una de las fallas fundamentales del trienio.