El complejo judicial de la Corte del Distrito Sur de Nueva York amaneció este jueves bajo un estricto dispositivo de seguridad ante la inminente comparecencia de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Desde la tarde previa, el vallado de la policía neoyorquina se extendía por dos cuadras, delimitando el espacio para las cadenas de televisión que aguardan la segunda aparición del exmandatario tras su captura el pasado 3 de enero en el Fuerte Tiuna, Caracas.
La expectativa por el proceso ha movilizado a decenas de reporteros que, pertrechados contra el frío, hicieron fila desde la noche anterior para asegurar un puesto en la reducida sala de audiencias. Pese al interés mediático, el acceso visual será limitado: no se permiten cámaras en el interior y solo un dibujante podrá captar el semblante actual de Maduro, sobre quien su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, afirmó que se encuentra «con mucho ánimo» y en una condición física «más atlética».
La audiencia de estatus de este jueves abordará aspectos críticos del proceso por narcoterrorismo y posesión de armas automáticas, cargos de los que el matrimonio se ha declarado inocente. Una de las peticiones más recientes de la Fiscalía, introducida el 23 de marzo, busca restringir la difusión pública de ciertos detalles del caso.
Según la comunicación dirigida al juez Alvin Hellerstein, el Ministerio Público pretende evitar que se afecte la privacidad de terceros y el impacto perjudicial de la información. El documento legal destaca riesgos específicos sobre la divulgación de las pruebas: «La divulgación de la evidencia podría afectar a terceros inocentes, intimidar a los potenciales testigos que presente el Gobierno de Estados Unidos, a sus familiares o incluso impedir las investigaciones en curso», reza el escrito fiscal.
Asimismo, se discutirá el uso de fondos del Gobierno de Venezuela para el pago de la defensa y la moción para impedir que la evidencia sea compartida con otros cuatro coacusados en la causa: Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín, Nicolás Maduro Guerra y Héctor Guerrero (alias «Niño Guerrero»).
Mientras el proceso judicial avanza en suelo estadounidense, en Venezuela la transición política bajo la administración de Delcy Rodríguez continúa estrechando vínculos con la Casa Blanca de Donald Trump. No obstante, figuras del antiguo gabinete que permanecen en funciones mantienen vigente la imagen del exmandatario.
El actual ministro de Ecosocialismo, Freddy Ñáñez, recordó este miércoles a través de sus redes sociales el tiempo transcurrido desde la detención de la pareja: «Han transcurrido 82 días. Los queremos de vuelta», publicó Ñáñez en su cuenta de Telegram.
La jornada en Nueva York definirá el ritmo de un juicio que no solo tiene implicaciones penales individuales, sino que representa el cierre de un ciclo político de trece años en Venezuela y el inicio de una compleja batalla legal sobre el manejo de activos y testimonios de alto nivel.
Con información de CNN






