La Universidad Central de Venezuela (UCV) se convirtió este martes en el epicentro de una masiva concentración donde estudiantes, políticos, expresos políticos y familiares de detenidos unificaron su voz para exigir a la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, la aprobación inmediata de una Ley de Amnistía.

Durante el acto, el presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU-UCV), Miguelángel Suárez, enfatizó que la casa de estudios mantiene su compromiso histórico con los procesos de cambio en el país. El dirigente estudiantil fue tajante al señalar que la amnistía no debe ser interpretada como un borrón y cuenta nueva, sino como un acto de justicia administrativa para quienes han sido perseguidos.

Suárez cuestionó la narrativa oficial sobre la violencia en el país, señalando que la responsabilidad ha sido mayoritariamente institucional. «Lo que se le olvidó decir a la señora Delcy Rodríguez es que esa violencia política, la gran mayoría de las veces, fue de manera unilateral y la pagó el pueblo venezolano», afirmó.

En su discurso, el líder estudiantil definió los objetivos claros que debe tener la normativa:
- Limpieza de expedientes: Los beneficiados no deben quedar con antecedentes penales, pues «son personas que jamás debieron estar detenidas».
- Restitución de derechos: Se busca solventar el daño administrativo causado por el Estado a los ciudadanos judicializados.
- Inclusión total: La ley debe amparar a casos emblemáticos, como los policías metropolitanos con más de 20 años en prisión, quienes, según Suárez, «no conocen este país que estamos viviendo hoy».

«No estamos solicitando un perdón o un olvido. Estamos solicitando que se dé una restitución de tanto daño que le han hecho a los familiares», sentenció Suárez ante la multitud.

El movimiento estudiantil alertó sobre el riesgo de que la ley se apruebe de espaldas a la ciudadanía o bajo maniobras legislativas que impidan el debate. Suárez comparó el temor de los universitarios con lo ocurrido recientemente con la Ley de Hidrocarburos.

«Esa amnistía tiene que ser transparente, a puertas abiertas (…) que no se apruebe presentando el proyecto 15 minutos antes para que no haya discusión de fondo. Debe ser discutida con las facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas, que tienen el talento y la capacidad técnica», advirtió.
Asimismo, hizo una advertencia legal sobre el alcance del perdón: «La amnistía no puede ser patente de corso para que los torturadores puedan salvarse de la justicia. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben».

Al ser consultado sobre el papel de la juventud en el actual panorama político, Suárez hizo un llamado a sus pares a tomar las riendas del país, recordando que el propio sector estudiantil ha sido víctima de hostigamiento y cárcel.
«No hay transición política posible sin que los jóvenes sean protagonistas de ella», aseguró, al tiempo que reafirmó su solidaridad con las madres de los detenidos. «Acompañamos a los presos políticos porque no es una causa ajena; pudo haber sido mi mamá o mi abuela la que estuviera afuera de los centros de reclusión».

La jornada concluyó con la promesa del movimiento estudiantil de mantener el acompañamiento activo y el seguimiento permanente a la Asamblea Nacional hasta que se logre la libertad «del último preso político».






