El Alto Mando Militar de Venezuela, a través de una evaluación estratégica junto al Estado Mayor Superior de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (EMSFANB), analizó este martes los desafíos institucionales que enfrenta el cuerpo castrense en el marco de la actual crisis política y territorial del país.
Durante el encuentro, se enfatizó que la institución se encuentra en un proceso de «evolución institucional» adaptado a un escenario global donde, según el análisis oficial, la geopolítica contemporánea sugiere que el orden internacional basado en normas tiende a desaparecer. Esta postura surge en un contexto de alta tensión tras los sucesos del pasado 3 de enero y la presencia de fuerzas extranjeras en la gestión de activos estratégicos nacionales.
La cúpula militar reafirmó su doctrina de defensa centrada en la soberanía estatal como principio prevalente frente a las presiones externas. En un mensaje discursivo que apela a la cohesión interna, la institución destacó que su capacidad de respuesta se sustenta en lo que denominaron su «poder inexorable».
«Reafirmamos que la FANB continúa su evolución institucional en una realidad en la que la geopolítica sugiere que el orden basado en normas tiende a desaparecer. Nosotros tenemos la fuerza de nuestro poder inexorable: la verdad y la vigencia histórica», se extrae del balance estratégico.
La evaluación del EMSFANB se produce en un momento donde la operatividad de sectores clave, como la industria petrolera, ha pasado a manos de comercializadoras internacionales bajo licencias de Washington, y mientras el país navega una transición administrativa con la figura de una presidencia encargada.
Analistas de seguridad sugieren que esta «evolución» de la FANB implica:
- Adaptación doctrinaria: Un enfoque en la defensa integral frente a un sistema internacional percibido como inestable o parcializado.
- Cohesión de mando: Mantener la unidad de los componentes frente a la incertidumbre política.
- Vigilancia territorial: Reforzar la presencia en zonas estratégicas ante la vulnerabilidad de las fronteras y la infraestructura crítica.
La institución concluyó que la soberanía de los estados debe ser el eje rector de cualquier salida a la coyuntura, desestimando modelos de intervención que ignoren la vigencia institucional de la Fuerza Armada.






