La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) dijo este jueves que la decisión de Estados Unidos de poner fin a las licencias para la exportación de crudo de Venezuela que beneficiaban a la petrolera Chevron son una «represalia directa» contra la posición del país caribeño de «preservar su soberanía y autodeterminación«.
En un comunicado, la organización regional -integrada por una decena de naciones, entre ellas Venezuela– rechazó «categóricamente» la medida del presidente estadounidense, Donald Trump, con la que los permisos dejarán de estar vigentes a partir del 1 de marzo, lo que la ALBA considera «inexplicable» y una «acción extorsionadora».
Para la alianza, se trata, además, de un hecho «sumamente contradictorio» con las recientes medidas de EE.UU. para el «control migratorio hacia su territorio», ya que -señaló- «acciones similares en años pasados provocaron notables flujos» de personas hacia la nación norteamericana.
En ese sentido, la ALBA explicó que Washington «pretende dañar la estabilidad económica, política y social» del país suramericano, al imponer medidas para «afectar la industria petrolera, corazón de la economía venezolana».
Por tanto, la organización -integrada también por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Granada y Santa Lucía- exigió «respeto irrestricto» a Venezuela y el levantamiento «inmediato de todas las medidas unilaterales extorsivas y coercitivas contra los Gobiernos y pueblos libres» del «mundo entero».
El miércoles, Trump anunció el fin de las licencias, que habían sido emitidas por su predecesor, el demócrata Joe Biden, y criticó al «régimen» de Nicolás Maduro por no haber acelerado la deportación de los «criminales violentos» que, según él, Caracas envió a EE.UU. y que debían haber sido repatriados «a un ritmo rápido».
La Administración Biden había autorizado las exportaciones con la esperanza de conseguir garantías para las elecciones que Venezuela celebró en julio del año pasado y en las que Maduro fue proclamado ganador por el organismo comicial -controlado por rectores afines al chavismo-, un anuncio rechazado por la oposición mayoritaria y por países como EE.UU., que consideran que el vencedor fue Edmundo González Urrutia.
Chevron tenía permitido operar en Venezuela hasta finales de julio, por lo que la decisión de Trump adelanta el cese de la actividad en varios meses.
Su salida supone un revés económico para Venezuela, donde la empresa estadounidense había contribuido a la reactivación de la producción petrolera del país, que en enero de este año superó por primera vez el millón de barriles por día (bpd) desde junio de 2019.
La Administración de Maduro calificó la medida de «lesiva» y aseguró que, con ella, «en realidad se está infligiendo un daño a los Estados Unidos, a su población y a sus empresas».
Información de EFE