El exalcalde metropolitano y dirigente de lo que se ha considerado chavismo disidente, Juan Barreto, rompió su resguardo público para analizar la compleja realidad que atraviesa Venezuela tras la intervención militar estadounidense del pasado 3 de enero. En una entrevista concedida al diario EL PAÍS, Barreto describió la madrugada del ataque como una experiencia sensorial aterradora, marcada por un «zumbido metálico» y la oscuridad total en su sector, pero centró su discurso en la urgencia de una redemocratización que no sea meramente cosmética.
Para Barreto, la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores representa una violación al derecho internacional que «convierte al planeta en un terreno sin ley, con un pistolero suelto». Sin embargo, reconoce que este evento traumático abre una ventana de oportunidad que el país no puede desperdiciar.
El exalcalde, quien recientemente fue visto abrazando al excandidato Enrique Márquez tras su salida de prisión, dirigió un mensaje claro a la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Si bien valoró positivamente el restablecimiento de relaciones diplomáticas, exigió coherencia hacia el interior del país.
«Que esto no sea luz para afuera y oscuridad para adentro. Que no sea un momento para ganar tiempo con cambios cosméticos y gatopardianos, donde todo cambie para que nada cambie», sentenció Barreto utilizando un refrán popular.
El dirigente enfatizó que el chavismo que permanece en el poder debe dar los primeros pasos para un «gran acuerdo nacional». Según su visión, esto implica tres acciones fundamentales: que serían Terminar de liberar a todos los presos políticos con libertad plena, devolver la autonomía a los partidos políticos y medios de comunicación que han sido intervenidos en los últimos años y abandonar la represión como «zona de confort» y retornar a los principios de la Constitución.
Crítico de la polarización
Barreto no escatimó en críticas hacia ambos polos del conflicto que llevó a la crisis actual. Afirmó que «Maduro pudo haber tomado medidas y no lo hizo«, mientras que calificó a la oposición de ser «excesivamente radical», factores que, a su juicio, «debilitaron la unidad nacional antes de la intervención extranjera».
«Vengo de regreso y también de mis propios errores (…) El pragmatismo no puede interpretarse como un ‘sálvese quien pueda’ ni como una adaptación acomodaticia», reflexionó sobre sus 26 años en la política venezolana.
Finalmente, Barreto señaló que el objetivo último de esta etapa debe ser la convocatoria de una elección general que permita el reencuentro de los ciudadanos. Advirtió que la «diplomacia bolivariana» que hoy celebra la apertura de embajadas debe venir acompañada de una reinstitucionalización profunda para que la transición sea real y duradera.






