En una entrevista exclusiva concedida a BBC Mundo, el dirigente político y actual parlamentario Henrique Capriles Radonski rompió el silencio sobre los sucesos del pasado 3 de enero de 2026. A sus 53 años, quien fuera el principal contendor de Nicolás Maduro en 2013, ofreció una visión pragmática y crítica sobre la intervención militar estadounidense, el rol de Donald Trump y el futuro de la oposición bajo el mando de una presidencia encargada ejercida por Delcy Rodríguez.
Capriles describió la madrugada del ataque como un episodio «desconcertante» que marcó la historia del país al nivel de El Caracazo o los golpes de 1992. «Nadie se esperaba esa intervención del ejército estadounidense, que fueran a entrar y menos que se llevaran a Nicolás Maduro y a Cilia Flores», afirmó.
Uno de los puntos más enfáticos de Capriles fue su advertencia sobre la influencia de la administración Trump en el país. Si bien reconoció que el ingreso petrolero y la estabilización económica son prioridades urgentes debido a un salario mínimo de «menos de un dólar al mes», subrayó que la soberanía reside en el voto.
«Quien le va a dar legitimidad al nuevo gobierno no es el presidente de Estados Unidos, sino el pueblo venezolano (…) La legitimidad no se impone desde Washington».
El dirigente señaló que, aunque Donald Trump se autodenomine en redes sociales como el director de los asuntos de Venezuela, el verdadero desafío de la oposición es evitar que los intereses comerciales de EEUU prevalezcan sobre la necesidad de reinstitucionalizar el país.
Capriles fue tajante al afirmar que Venezuela aún no vive una transición democrática, sino un cambio de mando dentro de un gobierno que califica de facto. Para el parlamentario, existen pasos innegociables para hablar de un cambio real:
- Excarcelaciones totales: Pidió libertades plenas y cierre de causas judiciales para todos los presos políticos.
- Nuevo CNE: «Con este CNE no puedes volver a un proceso electoral. Nunca fue tan burdo el robo de la soberanía como el 28 de julio de 2024».
- Independencia de poderes: Denunció que actualmente el control del sistema judicial y ciudadano sigue siendo total por parte del chavismo.
Ante los señalamientos de sectores de la oposición que lo acusan de colaborar con el gobierno de Delcy Rodríguez por su rol en la Asamblea Nacional, Capriles defendió la negociación como la única vía para evitar una guerra civil.
«¿Es la negociación ser colaboracionista? Yo creo en la negociación porque no soy guerrerista», sentenció. Además, negó estar compitiendo por el liderazgo con María Corina Machado, quien se encuentra fuera del país tras su reciente reunión con Trump en la Casa Blanca. «No estamos en una competencia por ver quién lidera un proceso. Yo no estoy compitiendo con María Corina».
Finalmente, Capriles sorprendió al declarar que la presidencia de la República ya no forma parte de su agenda personal. Su objetivo actual, asegura, es ser útil para recuperar el tejido social y la institucionalidad.
«Mi plan político es democracia, democracia y más democracia», concluyó, haciendo un llamado a la oposición para detener los ataques internos y enfocarse en una hoja de ruta que devuelva la dignidad humana a los venezolanos, advirtiendo que «Venezuela no puede ser vista como un business«.






