No. No ha sido detenido el dirigente opositor, o por lo menos eso no ha trascendido. Sin embargo, hay quienes piensan que está cercado y prisionero de presiones. La respuesta dada ante la noticia de la llegada de los representantes del Reino de Noruega abre el debate

Desde un sector del chavismo se le increpa al Gobierno de Maduro y al sistema judicial (que para algunos es lo mismo), la mano laxa para con quien consideran que ha faltado el respeto a la Constitución venezolana, al declararse Presidente Interino del país.

Además indican que, su equipo también ha violado la Ley y deben ser castigados sus integrantes. En este sentido, hay mayores consecuencias porque varios de los colaboradores de Guaidó han sido encarcelados y se siente una presión importante frente a su entorno.

Para los duros del oficialismo, todavía no hay una explicación clara para que no esté preso después de tanta amenaza contra “el bobolongo, el autoproclamado” y una serie de calificaciones, cada una más agresiva que la otra.

En el análisis que se hace para conseguir las razones de esta “alcahuetería e impunidad”, a decir de los sectores más polarizados del chavismo, está la argumentación de que el líder opositor se debe cocinar en su propia salsa.

El declive de su nivel de aceptación en las encuestas (aunque de lejos es el político mejor valorado hasta estos momentos), pareciera darle la razón a esta estrategia oficialista liderada por el Psuv.

Por otro lado, está el peligro que los países que han reconocido a Guaidó, entre los que se encuentran seis de los integrantes del Grupo de los 7, invoquen acciones más rudas a esas sanciones sobre el Gobierno de Maduro y su entorno, que afectan la vida de todos los venezolanos.

Por esto la idea es desgastarlo así como sucedió con los militares de la Plaza Altamira. Como se fue desgastando el Paro Petrolero. Que ese liderazgo se disipe y tenga la oposición la necesidad de construir otro liderazgo, nuevamente desde cero.

Foto: Cortesía Prensa Presidencial

A Maduro le conviene jugar al desgaste de Guaidó y mantenerlo en el ruedo. ¿Por qué? Si se ve forzado a convocar unas elecciones presidenciales, porque la combinación de la presión interna y externa dibuje esa necesidad en su camino, pueda hacerlo ante un liderazgo desgastado y no frente a un líder emergente que no haya alcanzado el pico de su popularidad.

Además tendría a la mano la carta de levantar las inhabilitaciones de varios líderes políticos que terminarían creando ruido y confusión al interior del universo opositor. Sí, justamente allí en donde los egos no caben en las reuniones y debilitan la eficacia de su accionar político a la hora de concretar una opción posible, vía democrática, de desalojar a Maduro del poder.

Esta es una forma de entender el por qué Guaidó no está preso y en manos de los cuerpos de seguridad de Maduro, “por ahora”.

Llegaron los noruegos

El escenario de político de Venezuela exige una solución negociada, en la cual no pueden estar ausentes ni el chavismo ni el G4. Parece imposible obtener un resultado que garantice la gobernabilidad si estos factores no forman parte de la jugada.

La pandemia y su impacto sobre la gente comienza a ser cada vez más rudo. Las trabas políticas impiden que se pueda reaccionar de mejor manera desde el punto de vista sanitario y económico, para tener un resultado social menos grave que lo que se presenta y se proyecta hacia el corto plazo.

Maduro y Guaidó se atan las manos mutuamente y ninguno tiene la posibilidad de reaccionar adecuadamente a la gravedad de la pandemia.

En este contexto llega una delegación del reino de Noruega al país y el anuncio lo hace la oficina de prensa de Juan Guaidó.

En la nota informan sobre la llegada del grupo y de inmediato señalan que ese proceso ya terminó, y que no hay posibilidades de retomar el diálogo con Maduro y su gente.

“Hemos reiterado que el proceso de mediación que realizó el Reino de Noruega finalizó el año pasado cuando la dictadura se negó a que se celebren elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas. No existe en este momento ningún proceso de negociación y le reiteraremos a la delegación noruega que solo elecciones libres y justas son la solución a la crisis y no procesos fraudulentos con un CNE ilegítimo”.

Esta fue la respuesta emitida por la oficina de prensa de la “Presidencia interina  de la República”, lo que pone sobre la mesa la negativa de Guaidó de emprender cualquier tipo de negociación a través de los noruegos, que tienen una bien ganada fama de buenos oficios y facilitación en lo que a crisis políticas se refiere.

La rapidez de la respuesta sorprendió a mucha gente.

Sin que se bajaran del avión, desde la oficina de Guaidó se dice poco menos que “no se a qué vienen estos señores”.

De hecho políticos de dilatada trayectoria y libres de sospecha de ser chavistas mostraron sorpresa ante la jugada que luce apresurada de Guaidó.

Como botón de la muestra, Ramón Guillermo Aveledo indicó que “ojalá la iniciativa de Noruega sea recibida con madurez y responsabilidad por todos los actores venezolanos…”

Este tuit fue atacado en las redes sociales por sectores que no admiten ninguna posibilidad de acuerdo o negociación con el oficialismo y aspiran que el desalojo del poder sea de raíz y en el corto plazo.

A esas opiniones como la expresada por el intelectual Sergio Antillano, la politóloga Colette Capriles señaló la necesidad de no demeritar los buenos oficios y el prestigio de los noruegos en estos menesteres de las crisis políticas.

Otros dirigentes de oposición que alguna vez estuvieron en el chavismo también se pronunciaron y fue el caso de José Luis Farías, quien reivindicó el espíritu del criterio emitido por Aveledo.

El expresidente del CNE Andrés Caleca dio respaldo a Aveledo, en medio de la lluvia de críticas.

Las preguntas

Comienzan entonces las preguntas para tratar de entender la reacción desde el liderazgo de Guaidó.

Flota en el ambiente el terror que generan los sectores extremistas de la oposición que estarían preparando el pelotón de fusilamiento en las redes sociales, si hay un acercamiento con los enviados de Noruega. Esto pareciera tener mucho peso a la hora de tomar de decisiones por el equipo de estrategas que acompañan a Juan Guaidó.  

Pero a estas alturas de la crisis venezolana… ¿Los protagonistas de la polarización pueden desechar de entrada el esfuerzo de mediadores, facilitadores, enviados especiales que pesan en el concierto internacional?

Las negociaciones de este tipo no se producen por actos de voluntarismo. Es poco probable que la delegación escandinava venga sin antes adelantar conversaciones con los jugadores del tablero político venezolano, por eso extraña la reacción.

¿No lo sabía el G4?

Los noruegos debieron sostener reuniones hasta con las autoridades de la Unión Europea antes de montarse en el avión que los trae a Venezuela en medio de una pandemia mundial, en donde cualquier movimiento tiene un riesgo mortal, la mano de Borrell pareciera estar metida en esto.

¿Los noruegos no hablaron con los Estados Unidos antes de tomar esta iniciativa?

¿Guaidó está preso del miedo a los factores extremistas de la oposición? ¿Teme ser atacado desde su propio feudo, en medio de su desgaste?

Esto ya ha sucedido y hasta Ricardo Haussman dijo algo que sonó a cuestionamiento: “No hay nada que tenga Guaidó que Maduro quiera”. Así solo se tienen la sanciones y punto.

También es relevante preguntarse: ¿La Acción Democrática de Henry Ramos Allup estará completamente de acuerdo con el rechazo por adelantado?  ¿Stalin González, Manuel Rosales y Un Nuevo Tiempo lo suscribirán? Probablemente hoy 27 de julio se despejen esas dudas.

Ramón Guillermo Aveledo soltó una palabra que resuena como una campana, viniendo de un experimentado hombre de la política: “Madurez”.

¿Le harán falta canas al liderazgo político opositor en este contexto?

Seguimos con los pies planos para pisar la tierra y buscar las explicaciones. No tenemos bolas de cristal para ver el futuro.

El juego sigue.