El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, manifestó este miércoles la disposición de su Gobierno y de la Unión Europea (UE) para revisar la política de sanciones contra Caracas. En una entrevista concedida al diario EL PAÍS, el diplomático señaló que si las autoridades venezolanas mantienen su compromiso con una transición democrática, lo «lógico» es que las restricciones internacionales desaparezcan.
Albares subrayó que España no busca imponer una salida a la crisis, defendiendo que cualquier resolución debe ser «genuinamente venezolana» y fruto de un diálogo amplio entre el Gobierno y la oposición. «Las soluciones no pueden venir impuestas desde fuera, mucho menos a través de la fuerza», sostuvo el ministro.
Estabilidad regional y diálogo
La principal preocupación expresada por el Ejecutivo español radica en la estabilidad de Venezuela y su impacto en el continente. Albares enfatizó la necesidad de evitar un escenario de «caos» o un «enfrentamiento civil», advirtiendo sobre los riesgos de no contar con un gobierno efectivo que estabilice la región.
En cuanto al papel de las sanciones, el titular de Exteriores aclaró su naturaleza estratégica:
- Finalidad de las medidas: Según Albares, las sanciones «no son un fin en sí mismas, son un medio para conseguir un fin».
- Acompañamiento internacional: Explicó que las medidas están diseñadas para impulsar una solución pacífica y democrática, por lo que su vigencia está supeditada al avance de dicho proceso.
Valoración de la gestión de Delcy Rodríguez
Frente al nuevo panorama político y las decisiones tomadas por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el ministro español ofreció una valoración positiva de los gestos recientes, específicamente en lo relativo a la salida de ciudadanos de prisión.
«Se están dando pasos que saludamos y que van en esa dirección que queremos, todas esas liberaciones que estamos viendo. Por tanto, si esto continúa así, no solamente España, sino todos los países de la UE, nos lo plantearemos», afirmó Albares en referencia al levantamiento de las sanciones.
Esta postura de Madrid marca una hoja de ruta para la diplomacia europea, condicionando el alivio de la presión internacional a la continuidad y profundización de las medidas humanitarias y políticas en Caracas.






