En el marco del 14.° aniversario del partido Avanzada Progresista, la consultora electoral y directora de la Cátedra Libre de Democracia y Elecciones de la UCV, Egleé González Lobato, participó como ponente en el foro “La Democracia Posible”. Durante su intervención, la analista sostuvo que Venezuela transita por un momento histórico único que obliga a repensar las estrategias de resolución de conflictos, las cuales, a su juicio, han estado históricamente desconectadas de la realidad interna del país.
González Lobato enfatizó la necesidad de nacionalizar el debate político, señalando que la estrategia del conflicto venezolano fue diseñada tradicionalmente desde el exterior. «Eso tenemos que volver a traerlo al país; pensar y debatir sobre el país acá, con los que están aquí y con los que están afuera, pero pensando al país estratégicamente», afirmó la especialista durante el encuentro realizado en el Hotel President.
Estabilización hacia el cambio político
Para la analista, la etapa que se abre en el panorama nacional debe ser de estabilización, pero aclaró que este concepto no debe confundirse con la preservación del status quo. Por el contrario, definió esta fase como una ruta crítica hacia una transición exitosa que requiere equilibrios fundamentales.
- Estabilización económica e institucional: Es el paso previo necesario para que cualquier proceso de cambio sea viable y duradero.
- Gobernabilidad: El objetivo final debe ser alcanzar un proceso electoral que desemboque en una gobernabilidad real para el país.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue el llamado a «volver a la política» como una herramienta de mediación y no de exterminio del adversario. González Lobato criticó la simplificación del debate que ha caracterizado los últimos años en Venezuela.
«El reto en este momento de la democracia posible es volver a la política, el rehacer de la política; desplazarnos de esa disminución o simplificación del sí o del no, de estás conmigo o estás contra mí, o eliminar al adversario, sino de gestionar nuestras diferencias», sentenció.
La consultora concluyó que la construcción de una democracia posible pasa necesariamente por la capacidad de los actores sociales y políticos para superar y gestionar sus conflictos internos, priorizando el bienestar institucional sobre la confrontación personalizada.






