El dirigente político destacó que “el rechazar o negarse a una observación, puede generar sospechas de las irregularidades y manipulaciones, las críticas no se despejan al contrario; lo cual no ayuda a la hora de querer evitar una mayor injerencia, o mayores sanciones, quedando en suspenso el reconocimiento de la legitimidad, la transparencia del proceso electoral y sus resultados”
El parlamentario ante la Asamblea Nacional (AN), Aníbal Sánchez, en medio de las últimas medidas propuesta por el Poder Legislativo en torno a la observación internacional para el próximo 28 de julio se preguntó: «¿Quién pierde al limitar el despliegue de misiones de observación electoral?»
«Es conocido que el estamento jurídico venezolano, desde el 2010 sólo contempla la veeduría y el acompañamiento, a partir de Memorándum de Entendimiento entre el Consejo Nacional Electoral (CNE) y las respectivas cancillerías de los países involucrados. A partir de invitaciones a qué asistan comisiones técnicas o paneles de expertos», argumento del diputado.
A lo que agregó el analista político y consultor electoral, «los protocolos y la declaración de principios para la observación internacional de elecciones, que tiene la OEA, el centro Cárter y la comunidad Europea establecen un código de conducta para los observadores”.
«Es claro que la Misión Observación Electoral (MOE) abarca un conjunto de actividades de preparación, instalación, vigilancia e información; por parte de personas técnicas conocedoras de los procesos electorales y cuyo objetivo es plasmar seguridad de que los representantes que se eligen son el producto de un proceso desarrollado con equidad, y sus resultados reflejan la voluntad popular mayoritaria», argumento Sánchez.
Sánchez propone “se podría revocar una invitación”, justo a tiempo de que las comisiones exploratorias preparaban su informe para estimar «la posibilidad de un despliegue bajo unas condiciones previamente acordadas entre las partes; pero que ahora chocan en la política desarrollada desde dos entes soberanos y en potestad”.
Acotó el especialista “para la comunidad internacional siempre es delicado reaccionar ante una situación postelectoral, y en ocasiones obedece a un juego geopolítico o económico de intereses”.
Para finalizar el dirigente político destacó que “el rechazar o negarse a una observación, puede generar sospechas de las irregularidades y manipulaciones, las críticas no se despejan al contrario; lo cual no ayuda a la hora de querer evitar una mayor injerencia, o mayores sanciones, quedando en suspenso el reconocimiento de la legitimidad, la transparencia del proceso electoral y sus resultados”.






