El Comité de Acreedores de Venezuela, que agrupa a importantes tenedores de bonos internacionales, ha comenzado formalmente el proceso para contratar asesoría financiera con el objetivo de impulsar la reestructuración de una deuda soberana estimada en 60.000 millones de dólares. Según reportes de Bloomberg, el grupo ha iniciado esta semana las audiciones de propuestas de firmas especializadas como Houlihan Lokey y Ankura Consulting Group LLC.
El comité, que incluye a firmas de inversión de la talla de Fidelity Management & Research Company, Morgan Stanley Investment Management y Greylock Capital Management, podría anunciar su decisión sobre la firma asesora tan pronto como la próxima semana. Este movimiento ocurre tras años de parálisis en el mercado de deuda venezolana, en mora desde 2017.
Reactivación del mercado tras el cambio político
El interés de los acreedores se ha intensificado a raíz de los recientes acontecimientos políticos en el país. Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses a principios de enero, las expectativas de una resolución financiera han impulsado el valor de los activos venezolanos:
- Repunte de precios: Los bonos soberanos con vencimiento en 2027 subieron de 33 a 41 centavos por dólar en las últimas semanas.
- Señales de cooperación: La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha manifestado su disposición a colaborar con la administración de Donald Trump en un plan orientado a estabilizar la economía y potenciar la producción petrolera.
- Deuda total: Si se incluyen intereses vencidos, préstamos y otras obligaciones, el monto total a renegociar podría ascender a los 170.000 millones de dólares, lo que representaría una de las reestructuraciones más grandes de las últimas décadas.
Obstáculos regulatorios y políticos
Pese al optimismo de los tenedores de bonos, el inicio formal de las negociaciones sigue condicionado por el marco legal de Washington. Actualmente, Venezuela permanece bajo sanciones económicas que le prohíben el acceso a los mercados de capitales estadounidenses, un requisito indispensable para concretar cualquier canje o reestructuración de deuda.
Adicionalmente, el éxito del proceso depende de la recuperación de la industria petrolera, motor principal de pago del país. Aunque el presidente Trump ha promovido el retorno de la inversión energética, los altos ejecutivos del sector han mostrado cautela debido a la necesidad de mayores garantías de seguridad y estabilidad jurídica a largo plazo.
El grupo de acreedores, formado originalmente hace ocho años tras los primeros impagos de la nación, cuenta con la representación legal de Thomas Laryea, de la firma Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP. Además de los líderes del comité, el frente incluye a fondos como T. Rowe Price Associates, HBK Capital Management, Mangart Capital y VR Advisory Services Ltd.






