Fue en una asamblea realizada en la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde Eduardo Sánchez, presidente de Sinatraucv, anunció una agenda de conflictividad laboral a partir del jueves 9 de abril.
Ese día, la Coalición Sindical y otras organizaciones informaron que el 9 de abril marcharían hasta el Palacio de Miraflores.
«Nosotros aspiramos a que a partir del 9 de abril ocurran cosas positivas. Que el gobierno decrete un incremento salarial que satisfaga las expectativas de los trabajadores. Aspiramos al respeto a las prestaciones sociales, la derogatoria del instructivo de la Onapre y el memorándum 2792», explicó Sánchez a contrapunto.com.
Pero «si el gobierno capitula ante las trasnacionales y las empresas privadas, pues tendremos que volver nuestra fuerza hacia el gobierno. El gobierno tiene la capacidad para revertir esta situación».
-¿Hay recursos?
-Dicen los gringos que sacaron 86 millones de barriles de petróleo, que no es cualquier cosa. Y sencillamente en menos una semana el gringo se llevó una tonelada y media de oro de este país. Es decir, ¿hay plata para las potencias extranjeras pero no para los trabajadores? Cualquier situación que tengan que discutir con los trabajadores debe ser con los trabajadores de la base.
-¿Ir a Miraflores el 9 de abril no es una provocación?
-Nosotros fuimos a la Asamblea Nacional a pedir, mediante un comunicado, una reunión con el presidente de la Asamblea Nacional y con la presidenta de la República.
-¿Qué respuesta les dieron?
-No nos han dado ninguna respuesta. Por eso intentamos llegar hacia Miraflores a conversar con ella. Vamos a conversar; nosotros no la vamos a tumbar, porque el pueblo lo que tiene en sus manos es la Constitución, la ley del trabajo y las necesidades. Queremos que la presidenta sea parte de la solución y no del problema.
-¿Hay puntos medios en esa negociación?
-Que se reúnan con las bases, que discutan con nosotros. Nosotros podemos discutir. ¿Prestaciones sociales? No puede ser que a rajatabla las eliminen, porque ese es un patrimonio de los trabajadores. Es lo único que nos queda, porque todo nos lo han quitado. Ahora tenemos que exigir que se respete.






