La República Bolivariana de Venezuela expresó su “más profunda condena” al ataque terrorista perpetrado el 6 de febrero de 2026 en el imambargah (lugar de culto) Khadija al-Kubra, en la localidad de Islamabad, República Islámica de Pakistán, que dejó decenas de personas fallecidas y heridos durante las oraciones del viernes.
En un comunicado oficial, el Gobierno venezolano extendió sus palabras de solidaridad a las familias afectadas y deseó la recuperación de los heridos, al tiempo que hizo votos por la pronta y completa normalización de las áreas afectadas tras este acto de violencia. La nota también subrayó que el Estado se mantiene firme en su rechazo al terrorismo.
El ataque fue catalogado por diversas fuentes internacionales como un acto suicida en el que un individuo detonó explosivos en un lugar de culto chiita durante la celebración de las oraciones del viernes, causando al menos 31 muertos y más de 170 heridos según autoridades locales. El grupo Estado Islámico (Islamic State) reclamó responsabilidad por el atentado.
Venezuela reafirmó, en su declaración, que condena “firmemente al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”, al considerarlo “una de las amenazas más graves a la paz y la seguridad internacional”, y ratificó su apego a la Diplomacia Bolivariana de Paz como principio rector de su política exterior.
La comunidad internacional también ha emitido condenas enérgicas por el atentado, con países y organismos regionales expresando su solidaridad con Pakistán y su repudio a todo tipo de violencia que afecte a civiles






