El Coloquio “Gustavo Petro, Presidente: ¿Y ahora qué? Implicaciones para Venezuela”, que organizó el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, abordó estos temas cruciales para las relaciones binacionales

La reactivación de relaciones entre Colombia y Venezuela anunciada casi un mes antes de la toma de posesión de Gustavo Petro como nuevo presidente, exige a ambos gobiernos asumir en forma concertada  retos de estos tiempos: la reapertura de los pasos fronterizos formales, el sistema consular, la migración opositora venezolana en el país neogranadino, el ELN y el intercambio comercial.

Y para el nuevo mandatario, específicamente, implica construir una política exterior que ayude a resolver la crisis venezolana y aliente la negociación que adelantan representantes de la oposición y del gobierno de Nicolás Maduro.

Así lo plantearon tres especialistas en el tema fronterizo, durante el Coloquio “Gustavo Petro, Presidente: ¿Y ahora qué? Implicaciones para Venezuela”, que organizó el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro (IEPFT) ante la necesidad de destacar la significación de las nuevas relaciones binacionales.

El restablecimiento de los nexos bilaterales fue anunciado en julio por los cancilleres de ambos países, Álvaro Leyva y Carlos Faría, luego de tres años y seis meses de que el gobierno venezolano rompió relaciones diplomáticas, decisión antecedida por el cierre de la frontera del cual se cumplirán 7 años, el 19 de agosto, y que impulsó el fenómeno migratorio venezolano.

Relación entre recelos y suspicacias

El profesor Edmundo González Urrutia, coordinador de Relaciones Internacionales del Instituto que preside Ramón Guillermo Aveledo, presentó el coloquio resaltando el estrecho lazo que los dos países han construido, “con sus altibajos”, y que han regido en la frontera de 2.209 kilómetros que comparten, en paz.

“Las relaciones con Colombia han ocupado un lugar de primer orden en nuestra agenda de política exterior democrática, y ha recibido la debida atención y prioridad”, dijo. Y señaló que durante dos décadas “fuimos ejemplo de integración que, más allá de importantes cifras de comercio e intercambio de bienes y servicios,  se extendía a los ámbitos de infraestructura, energía, educación, cultura, y en cooperación en la lucha antinarcóticos”.

Explicó que la victoria de Petro “pareciera confirmar la tesis del péndulo en América Latina” y sus primeras decisiones, como la   conformación de su gabinete, lo presentan “como un dirigente pragmático”. “Las expectativas de su gobierno son tan enormes como los desafíos que habrá que enfrentar”.

Propuestas para la agenda del nuevo gobierno

La historiadora Socorro Ramírez, especialista en relaciones internacionales,  y miembro de la organización civil Puentes Ciudadanos Colombia-Venezuela, se refirió a los retos de la convivencia fronteriza,  que conoce bien desde 2019 con diálogos permanentes sobre temas que preocupan a los dos países.

Apuntó la necesidad de que la relación “no sea un simple diálogo entre gobiernos centrales, sino que rehaga toda esta estrecha vecindad y genere espacio de tramitación de toda la compleja agenda que hay entre los dos países”. Mencionó la “problemática aguda” que atraviesan comunidades indígenas transfronterizas y las familias binacional de colombianos que no tienen papeles

 “Les hemos planteado que mejor hablar de reconstruir la relación que de normalizarla, y que no se trata de una disputa ideológica ni de una alianza total,  sino de un proceso gradual que obliga a una actuación concertada”, precisó.

La primera petición es la total reapertura de los pasos fronterizos formales, que acabaría con el obligado cruce obligado de trochas y ríos, desde 2015. Y destacó la urgencia de poner en funcionamiento los puentes binacionales que se encuentran deteriorados por el bloqueo, para facilitar el traslado  de flujos binacionales que pasan la frontera para buscar bienes y servicios.

Consideró que la frontera no debe asumirse como “una línea limítrofe” que deja de lado temas importantes como las urgencias ambientales humanitarias. “Estamos pidiendo que la relación pase por el esfuerzo de concertación con  todos los sectores para reabrir completamente los pasos fronterizos formales y permitir que esas interacciones positivas se fortalezcan”.

Sin embargo, advirtió que “no están dadas las condiciones” para estimular el retorno de migrantes y refugiados venezolanos, como lo indicaron los cancilleres. “Más bien, el nuevo gobierno colombiano debe mostrar su compromiso en profundizar el Estatuto Temporal de Protección para los venezolanos en Colombia, y  garantizar sus derechos  y más amplias oportunidades”.  Sugirió realizar en Venezuela un censo de colombianos residentes y migrantes para conocer su situación.

Se refirió a que los primeros acercamientos entre ambos gobiernos implican “un reconocimiento del gobierno de Maduro como gobierno de Venezuela”, con lo que pueden retomarse asuntos de cooperación bilateral, como la reapertura consular “que es un imperativo inmediato”.  Aunque precisó que “el gobierno colombiano prefiere no intervenir en la legitimidad ni en la manera como ejerce el poder su vecino”.

“Esto le implica al gobierno de Petro escuchar a toda esa población venezolana que está en Colombia”, dijo. “Algunos han manifestado temor porque puedan ser presionado a retornar o porque por ser opositores al gobierno de Maduro puedan generar reacción”.

Ante ello, le propone que “escuche y se aproxime a toda esa variada oposición que vive en Colombia”  y  una  política exterior acorde con los intereses nacionales, que permita colaborar en la resolución de la crisis política en Venezuela.  “Ojala que el gobierno colombiano pueda ayudar a esa negociación  entre oposición y gobierno”.

La “paz completa” aplicada a la frontera es otra de las propuestas. “Esto involucra negociación con el ELN que ahora actúa como guerrilla binacional, y  ahora consolidó su acción en el Arco Minero del Orinoco, para  ejercer dominio territorial en favor del gobierno que necesita explotar de oro y coltán”. Catalogó de crucial el papel que Venezuela pueda desempeñar para que el grupo subversivo  ponga fin a su resistencia armada. 

También remarcó como decisivo que se revivan los mecanismos como la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron)

“Ojala que esta relación que recomienza no se quede en un acercamiento de gobiernos centrales sino que haga frente a todos los desafíos y a retos que tiene tanto Colombia como Venezuela, y que el nuevo gobierno ha dicho estar dispuesto a asumir”.

Retos internos de Colombia

Ana María Saavedra, comunicadora social y editora de la organización Colombiacheck que reúne a más de 100 periodistas, analizó en su ponencia si son  posibles los reacomodos de las fuerzas políticas, con el nuevo presidente.

“Sí hay reacomodos”, en un contexto de expectación por ser el primer presidente de izquierda de un país conservador,  expresó.

En la composición política del Congreso colombiano, Petro tiene mayoría en el Senado, con 63 de 108 curules, “pero los partidos tradicionales siguieron teniendo fuerza”. La correlación es similar en la Cámara. “Pero deja la pregunta de qué tanto cambio va a haber”.

Petro busca poner en la agenda internacional el tema de la paz nacional con la guerrilla, como prioridad,  con la designación del canciller Álvaro Leyva en un gabinete “partiario” de 9 mujeres  y 8 hombres. El ministro tuvo roles importantes en gobiernos anteriores y en las conversaciones de paz con las Farc.

“Y es una paradoja porque durante su campaña ese tema no tuvo fuerte presencia en la agenda”, comentó.

La especialista afirmó que el nuevo presidente ha despertado temores en algunos sectores, aunque no ha mostrado una posición abierta de izquierda.  Mencionó la  cercanía que tuvo Gloria Ramírez,  ministra de Trabajo, con Hugo Chávez, y también el episodio de la espada de Bolívar, durante su juramentación.

“Una lectura de ese episodio en el contexto interno significa la identificación con un proceso de paz exitoso como lo fue con el M19”.

Otras características  del nuevo gobierno, puntualizó, son la inclusión que se interpreta con la designación del Francia Márquez como vicepresidente de la República; y el cambio climático, entre otros temas tributarios que generan debates.

Abordó entonces el tema de las relaciones con Venezuela y “la incertidumbre que existen estos momentos”.  Entre los puntos pendientes por definir, destacó el Estatuto Temporal de Protección, crucial para la reactivación

“Petro no ha sido claro para saber qué va a pasar con este tema”. Recordó que ante la ausencia de relaciones binaciones, el gobierno interino de Juan Guaidó había creado una embajada, donde los retornados tenían acceso a la apostilla de sus documentos que servían solo en Colombia. ¨”Está en incógnita cómo será la transición de esa embajada y qué pasará con los tramites que habían hecho los colombianos retornados y  casi  2 millones de migrantes venezolanos. Allí hay muchas preguntas y graves cuestionamientos porque no se ha hablado del tema”.

La ruta del intercambio comercial

Luis Alberto Russián, especialista en comercio internacional y  presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio e Integración Económica colombo-venezolana, delineó aspectos resaltantes  para la reconstrucción de la integración económica entre los dos países, afectada por las divergencias  política y la seguridad fronteriza.

Hizo un recorrido cronológico de la relación comercial entre los dos países, desde comienzos del año 2000, signada por el  “distanciamiento ideológico entre Caracas y Bogotá, lo que significó obstáculos para el avance, pero que “iba bien”.

Mientras Venezuela se retiraba de la CAN, en 2006, se registró un incremento de los volúmenes de intercambio en el comercio, que en 2008 llegó a más 7.300 millones de dólares, según cálculos, promovido por el régimen de asignación de divisas.  

Por aquellos años, 60& del intercambio binacional pasaba por Táchira, Ureña y Cúcuta, y también las exportaciones que hacía Venezuela a otros países de la región.

Sin embargo, en la actualidad, la relación comercial formal está disminuida, dijo, a pesar de que la Cámara ha visto “con agrado la agenda de diplomacia ciudadana que se está desarrollando en los últimos años, en la frontera.

Hasta mayo de 2022, el comercio formal reportó un intercambio de 256 millones de dólares, de los cuales 220 son importaciones de Colombia. En 2020, la actividad binacional estuvo alrededor 224 millones y en 2021 cerró en 405 millones.

Indicó que en el tiempo, la relación comercial se fue deteriorando a tal punto que hubo discriminación en el trámite de licencias, y hostigamiento a colombianos cerca de la frontera, por parte de Venezuela. El contrabando afectó también la balanza comercial, y “aún ahora se han hecho muchas cosas que contribuyen con esa disminución”.

No obstante, Russián mostró optimismo hacia la futura reactivación de relaciones.  “Desde la Cámara, vemos en este inicio el primer hecho importante, más allá del reconocimiento, y es el diálogo. Tenemos años sin comunicación entre Caracas y Bogotá y es fundamental, aún en momentos de diferencias, para buscar soluciones conjuntas, consensuadas, que antes era imposible alcanzar”.

La seguridad fronteriza, con la presencia de irregulares, es un tema que la Cámara “prefiere no abordar”, aunque le hace seguimiento, dijo. “Es una decisión de autoridades nacionales con las que no hay mucha interlocución”.

Expresó que existe demasiada expectación sobre la fecha del paso libre por la frontera. “No lo sabemos, porque hay complejidades que evaluar antes de abrir las fronteras”. Entre estas, mencionó el posible paso por el puente Tienditas, ante el estado de deterioro de los puentes binacionales. “Eso es más complejo porque no fue diseñado para el  intercambio comercial”.

“El comercio binacional debe abrirse más temprano que tarde, hay mucha necesidad de parte de todos los actores, y esperamos que sea en las mejores condiciones”,  auguró Russián.