La CEV pidió a las personas enfermas no acudir a los templos. El rito de la paz queda suprimido o se hará sin contacto físico. Las misas no han sido suspendidas

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) informó las medidas preventivas en las iglesias venezolanas por la pandemia de coronavirus. La comunión se recibirá en la mano. Los sacerdotes confesores deben usar tapabocas.

-Como nos encontramos en el tiempo litúrgico de la Cuaresma en camino hacia
la Semana Santa, se deben fomentar los actos de piedad personal y oración
(culto interior), principalmente pidiendo por los enfermos, los ancianos, los más
pobres, y por quienes los asisten. Es prudente limitar la actividad grupal, por lo
que debemos orar insistentemente a Dios principalmente desde nuestras
Iglesias domésticas (Familias, Hogar), por la salud de la comunidad y del mundo
entero, hasta que podamos retornar a la normalidad de las actividades
eclesiales.

-Exhortamos a las personas que se encuentren enfermas o con síntomas de
resfriado o gripe, o personas de edad muy avanzada, quedarse en sus casas,
visitar al médico si hay algún síntoma del virus. Es un acto de caridad el que no
asistan a las celebraciones litúrgicas, así sea el domingo o los actos de la Semana Santa. Pueden unirse a ellos, a través de los medios de comunicación
social.

-Se les ruega a los párrocos suprimir, donde existan, los recipientes de agua
bendita e insistirle a los fieles que mientras dure la emergencia, no se pueden
tocar las imágenes sagradas porque pueden convertirse en foco de transmisión
del virus.

-El rito de la paz, que en nuestro país se celebra con gran entusiasmo, por el bien
de todos debe suprimirse hasta nuevo aviso, o en caso contrario, se hará un
gesto que no implique un contacto físico.

-Para el rito de la comunión “todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea
recibir la Sagrada Comunión en la boca o en la mano” (Redemptionis
Sacramentum, 92; OGMR, 84-89), por lo que, ante la amenaza de contagio del
COVID-19, se debe recibir la comunión en la mano, así como evitar la
distribución de la comunión bajo las dos especies.

-Los ministros de la comunión deben extremar las medidas de higiene, lavándose
las manos antes y después de las ceremonias litúrgicas. Se ruega a los
sacerdotes que estén padeciendo alguna afección gripal o respiratoria, que
mientras estén en esta situación, no celebren la Eucaristía con fieles, mucho
menos distribuyan la sagrada comunión o confesar.

-Es recomendable que los sacerdotes confesores usen una mascarilla (tapaboca)
cuando ejerzan este ministerio del perdón, o bien cuando lleven la comunión a
los enfermos. No debe entenderse esto como un desprecio a las personas, sino
como prevención de contagio mutuo entre el confesor y penitente.

-La comunidad debe saber que aún no han sido suspendidas las eucaristías; las
autoridades de la Iglesia católica estarán observando la evolución del COVID-19
en el país para tomar decisiones al respecto. Lo que se pide ahora es observar
estrictamente las normas antes referidas.

-Es recomendable evitar el contacto físico en todos los espacios y celebraciones
eclesiales. Conscientes de la forma como se propaga el virus, persona a
persona, se pide diferir los encuentros masivos, asambleas, reuniones religiosas
o formativas, los actos de piedad y devoción, hasta que haya pasado el peligro
de contagio y las autoridades sanitarias lo indiquen.

-A los señores párrocos se les invita a reprogramar las diversas actividades
pastorales, principalmente la catequesis parroquial, siguiendo las indicaciones
de las autoridades sobre la situación del COVID-19 en el país.