En el centenario de su fallecimiento, la iglesia católica venezolana espera por la respuesta de El Vaticano ante un presunto milagro llevado a Roma para su estudio. Esta es la tercera oportunidad en la que un relato que busca la beatificación de José Gregorio es elevado hasta la Santa Sede

En 1949 se creó formalmente la causa del doctor José Gregorio Hernández. Su objetivo, desde que se presentó ante el Vaticano, es lograr la beatificación y posterior canonización del venerable, pero para lograrlo se necesitan dos auténticos milagros y que no quede ni un ápice de duda de que fueron obras de él por intercesión de Dios.

En la parroquia La Candelaria, en Caracas, justo al lado de la iglesia de la virgen que da nombre a la localidad está la sede de la causa y Laura Zambrano es la encargada desde 2006 de escuchar los testimonios. Calcula que hasta la fecha ha escuchado más de 2.200 historias de agradecimiento para con José Gregorio.

Foto: Jonathan Lanza

Zambrano cuenta que durante los 70 años que tiene la causa se han logrado cosas muy importantes, pero sólo el hecho de que haya sido aceptada por el Vaticano ya es un gran logro, por lo que a partir de allí al médico nacido en Trujillo se le empieza a llamar “El siervo de Dios”.

Para que el Vaticano haya aceptado estudiar la vida de José Gregorio, primero evaluaron los testimonios de personas que lo conocieron en vida, además de sus escritos. Detalla Zambrano que para ese momento la Santa Sede reconoció que el doctor tiene cualidades de santo, por lo que en 1986 el papa Juan Pablo II le otorga la distinción de venerable.

Foto: Jonathan Lanza

A partir de entonces se deja a un lado los juicios humanos y se pasa al proceso de los milagros. Sólo hace falta uno para lograr la beatificación de una persona, pero debe ser un autentico milagro; una señal de Dios a través de un hecho sobrenatural, es decir, que no pueda ser realizado por un ser humano en vida ni por la naturaleza. De igual forma se necesita otro para lograr la canonización.

“Para poder iniciar este proceso se debe contar con personas que testifiquen que consideran que es un santo, es decir, que sean sus seguidores o devotos. Ellos son los que introducen la causa. Luego se hace una pequeña biografía, se recopilan sus escritos y se mandan a la Santa sede para solicitar que se abra un proceso para estudiar a esta persona, en este caso a José Gregorio Hernández. La Santa Sede recibe todo, pregunta, evalúa y, cuando termina el estudio, dice si vale la pena y si esta persona tiene características de santo. En ese momento se le da la asignación del Siervo de Dios”.

Foto: Rafael Briceño Sierralta

Zambrano también recuerda que José Gregorio ha tenido detractores. Específicamente Monseñor Nicolás Navarro quien se opuso a la beatificación del doctor por considerar que no tenía suficientes cualidades de santo, aunque su testimonio no procedió ante el Vaticano.

La diferencia entre un beato y un santo canonizado es que al primero se le permite el culto público en el país en el que murió. En el caso de José Gregorio sería un santo venezolano en su totalidad porque nació y murió en Venezuela. Con la canonización se le permitiría el culto universal.

Quienes manifiestan o consideran que han recibido un favor o una gracia de Dios a través del doctor José Gregorio Hernández, pueden acudir a la oficina de la causa ubicada en la parroquia Candelaria para relatar su historia. Allí Zambrano y su equipo se encargan de estudiar y constatar si tienen los elementos necesarios para enviarlos a la Santa Sede.

Foto: Jonathan Lanza

A esa misma oficina llegó la historia del tercer presunto milagro que podría llevar finalmente a José Gregorio a los altares. En 1986 y en 2009 se llevaron dos relatos al Vaticano pero luego de ser estudiados no fueron considerados milagros.

En esta tercera oportunidad, el sacerdote Pedro Gerardino cuenta que se trata de un caso que ocurrió en el estado Apure, en 2014, en una niña que recibió un disparo en el cráneo mientras unos ladrones intentaban robar a su padre. Tras un grave diagnóstico de los médicos, su madre aseguró haber visto al doctor José Gregorio Hernández a los pies de la niña mientras estaba hospitalizada, al tiempo que le decía a ella que todo estaría bien. Así fue. Cuatro días, luego de la operación, la niña empezó a sanar sin presentar secuelas.

El 18 de enero el cardenal Baltazar Porras llevó a Roma el expediente del, hasta ahora, presunto milagro. La Iglesia Católica venezolana está a la espera de que El Vaticano asigne la fecha para la consulta médica, la cual determinará si este caso se considera o no un verdadero milagro.

Foto: Jonathan Lanza


Sobre el tema de los milagros, Laura Zambrano explica que cuando se trata de casos de sanación, ésta tiene que ser total, permanente y debidamente documentada, y que el único que medie entre la enfermedad y la sanación sea la oración de los familiares ante Dios y, en este caso, el doctor José Gregorio Hernández, como único intercesor. Los casos de sanación de cáncer no son admitidos debido a sus altas probabilidades de recaída en los pacientes.

“Todo eso se constata y se ve si cuenta con todos los elementos. Se realiza un tribunal diocesano que debe decir que parece un milagro. De ser así, se manda a Roma y se hace un tribunal en el Vaticano donde se vuelve a estudiar. Si determinan que fue un milagro, entonces se firma la beatificación”, detalló la encargada de escuchar los milagros.

Pero hay que aclarar a todos los creyentes que esto no quiere decir que sea la Iglesia la que ponga a José Gregorio en el cielo. Todo lo contrarío. Zambrano explica que para los católicos “él ya está allá en el cielo y el milagro lo que permitirá es constatar que José Gregorio está cerquita de Dios y que por eso él le concede milagros”.

Foto: Rafael Briceño Sierralta

A la oficina de Zambrano se acercan muchas personas. Ella misma atribuye la afluencia de gente “a la devoción por el doctor”, la cuál, en su opinión, “es única en el mundo porque no viene sólo de los venezolanos sino también de personas de todas partes del mundo”.

“Muchas personas se acercan a manifestar que José Gregorio los ha asistido. Que les ha dado fortaleza para terminar sus estudios, constituir una familia católica, dan gracias que no están solos, les agradece que les haya dado disciplina en el deporte, pero la mayoría es por haber recibido salud.

“Hay una gran mayoría de personas que no trae la documentación, entonces podemos estar ante un milagro pero no lo podemos probar. También hay gente que deja pasar mucho tiempo”, asegura.

Ante esto, recomienda a las personas que lo mejor es reportar sus relatos lo más pronto que puedan y allí ellos se ocupan de transcribirlos y guardarlos como parte de la historia de la causa y de la iglesia.

Foto: Jonathan Lanza

De los más de 2.200 testimonios que calcula la oficina para la causa haber escuchado, sólo 5% tiene las cualidades que se buscan para un milagro. Esto no quiere decir que los demás no sean auténticos, solamente que “hay muchas cosas que son asombrosas pero no milagrosas” y José Gregorio necesita “lo imposible”, para lograr su beatificación. A pesar de ello, Laura Zambrano no duda en asegurar que el médico venezolano es un excelente intercesor ante Dios, con una alta eficacia en las peticiones que que se le hacen.

Dicen por ahí que la tercera es la vencida. Por ahora, los devotos del “médico de los pobres” están a la espera de la respuesta de la Santa Sede. El anhelo de la Iglesia Católica venezolana es que la buena nueva coincida con la conmemoración del centenario del transito al cielo de José Gregorio que ocurrió el 29 de junio de 1949.

Laura Zambrano tiene fe de que será este, pero de no ser así, ella tiene la certeza de que en su oficina seguirán en la búsqueda de esa historia sobrenatural, asombrosa y digna de una obra de Jesucristo, que logre la beatificación del doctor José Gregorio Hernández.