“Es insuficiente”, así califican los trabajadores el último incremento del Bono contra la Guerra Económica para los trabajadores activos de la administración pública, jubilados y pensionados. Pese a que los asalariados demandan un aumento de sueldo, tras permanecer congelado desde hace cuatro años en 130 bolívares, el Gobierno venezolano realizó un ajuste del 25% en el referido bono que se traduce en el equivalente a 30 dólares, en los dos primeros casos, y a $10, en el tercer caso.
Ante esto, los trabajadores consultados por el equipo reporteril de Contrapunto.com consideran que este incremento no está anclado a la realidad de la crisis económica en la que está sumido el país y, en el caso de los educadores, no tiene incidencia al momento de calcular sus prestaciones sociales y bonos vacacionales.
Fidel Jaramillo, secretario de organización de la Asociación de Profesionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), sostuvo que el aumento «es insuficiente» al ser comparado con el costo actual de la canasta alimentaria el cual, de acuerdo a diversas organizaciones no gubernamentales, la calculan en más de 600 dólares.
«Es insuficiente cuando tenemos una canasta alimentaria que ronda los 600 dólares, por supuesto (necesitamos) un salario digno, apegado al articulo 91 de la Constitución», dijo.


Por su parte, Raquel Figueroa, dirigente del Colegio de Profesores de Venezuela, calificó este anuncio como una «dádiva» hacia los trabajadores que, al llevarlo a la realidad, no alcanza para la compra de, tan siquiera, alimentos de charcutería.
«Ni siquiera alcanza para comprar un cartón de huevos, una harina pan, medio kilo de queso. De tal manera que eso sigue siendo una dádiva y nosotros no estamos pidiendo dádivas, estamos pidiendo justicia social», comentó.


Asimismo, William Figueroa, secretario de Finanzas de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), destacó que cualquier asignación anunciada para el trabajador es «buena». Sin embargo, lamentó que la misma no incida en las prestaciones sociales ni en el cobro de los aguinaldos a fin de año. Ante esto, recalcó que los bonos no pueden ser considerados desde el Gobierno como un salario.
«Estas asignaciones no tienen incidencia en prestaciones sociales, en aguinaldos, seguimos recibiendo los mismos aguinaldos de hace cuatro años, se aplanan los sueldos y salarios. Es por eso que planteamos que bono no es salario, el salario tiene que impactar en las prestaciones», sostuvo.


Yaneth Camacho, integrante del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema), dijo que este incremento «solo representó una semana de alimentación» y añadió que no pudo cubrir la compra de sus medicamentos para tratar la hipertensión y diaabetes que padece.
«No representó nada, solo representó una semana de alimentación. No pude cubrir mis gastos de medicinas, esto para mí es humillante, soy hipertensa, tengo problemas de diabetes, un bono no tiene incidencia es prestaciones, en vacaciones, es humillante», exclamó.


Para finalizar, Nayrubí Ramírez, de la escuela de Trabajo Social de la UCV, exigió que «se actualice» el salario de los venezolanos teniendo en cuenta la crisis económica que atraviesa el país. Sumó que comer una empanada en el recinto universitario tiene un costo de más de 700 bolívares, por lo que un aumento de 30 dólares «no alcanza para nada».
«Ningún profesor puede sostenerse en un espacio académico con hambre, (Un profesor debe tener) las condiciones de habitabilidad, residencia, transporte, acceso a tecnología, comunicación y obviamente con un dólar diario no lo va a resolver, por eso exigimos que se haga lo justo, la actualización y el aumento de un salario digno», culminó.








