El pasado 11 de marzo, una pareja de hombres venezolanos se casaba en Chile tras 12 años de relación. Rafael Lozada (51 años) y Jose Adonay (42 años) habían emigrado al país trasandino en 2017 “en búsqueda de una mejor calidad de vida y para escapar de la discriminación”, según reseñó a Infobae.

Reporta el diario argentino, que ese día, su historia de resistencia y amor marcó un hit al convertirse Rafael y José en los primeros extranjeros en firmar el matrimonio igualitario, que un día antes había entrado en vigencia en todo el territorio chileno luego de un largo debate legislativo y de lucha de los movimientos LGBT+ chilenos.

La iniciativa, resistida históricamente dentro del entonces partido gobernante e impulsada sin éxito por Michelle Bachelet en el pasado, fue empujada sorpresivamente por Piñera durante los últimos meses de su segundo gobierno.

“Nosotros siempre quisimos casarnos. De hecho, marchamos muchas veces en Venezuela para lograr el matrimonio igualitario, pero no se ha podido hasta ahora”, dijo Lozada desde la casa que comparte con su ahora esposo, en su primera entrevista con un medio de comunicación.

Luchaban juntos por sus derechos

La pareja se conoció en 2010 en Caracas, la capital venezolana, a través de un amigo en común. Para ellos el amor a primera vez fue inevitable. Desde ese momento nunca más se separaron.

“Desde el primer día que nos vimos estamos viviendo juntos, ahí no hubo protocolo. Me enamoré de él apenas lo vi. Fuimos bien rupturistas porque el modelo típico es ir conociendo a alguien lentamente y luego irse a vivir juntos, en nuestro caso fue al revés”, confesó Adonay al medio internacional.

Sin embargo, no todo ha sido felicidad en su historia de amor. Al igual que cientos de miles de connacionales, Rafael y Jose se vieron en la obligación de migrar de su país debido a la crisis económica, política y social que afecta a Venezuela.

Aclara el medio que la migración de esta pareja se debió a “la falta de derechos a las personas homosexuales fue otro factor importante. En ese sentido, argumentaron que en Venezuela “es uno de los más hostiles con la comunidad LGBT+ de la región”, y el país no solo no cuenta con leyes como el matrimonio igualitario o de identidad de género sino tampoco con protecciones antidiscriminatorias básicas.