En la comunidad penitenciaria Fénix (Lara) falleció un recluso el pasado miércoles 11 de febrero, denunció el Observatorio Venezolano de Prisiones.
«Edicson Gabriel Gil Pimentel, de 26 años, falleció el #11Feb en la Comunidad Penitenciaria Fénix, en el estado Lara. Su muerte fue consecuencia de una infección intestinal que, en circunstancias normales, podría haberse evitado con atención médica oportuna y especializada. Sin embargo, la crisis humanitaria en el sistema penitenciario venezolano, marcada por el hambre, la desnutrición, la falta de agua potable y la ausencia de asistencia médica básica, está condenando a la muerte a quienes están bajo custodia del Estado», informó la organización en un mensaje en la red social X.
Enfatizó que la responsabilidad del Estado venezolano por la vida y salud de las personas bajo su custodia «es clara, y cada caso fatal como el de Edicson Gabriel se está documentando y llevando ante instancias internacionales con el objetivo de exigir justicia y un cambio estructural en el sistema penitenciario».
El observatorio insistió en que en las cárceles venezolanas hay «carencias graves en alimentación y atención sanitaria» ampliamente documentadas. «Es importante recordar que en las cárceles venezolanas no existe un menú que cumpla con las ingestas calóricas mínimas, que la dieta se basa en harinas y granos sin proteínas, y que el suministro de agua potable es insuficiente».
En estas condiciones, a las que se sumaría «la negligencia médica y la falta de recursos sanitarios, generan un entorno en el que enfermedades y complicaciones de salud son comunes entre la población reclusa».
El pasado 5 de febrero los representantes del observatorio reportaron «el fallecimiento de José Lorenzo Chacón Becerra, de 75 años, preso social que se encontraba recluido en el Centro Penitenciario de Carabobo, conocido como “la Mínima”. Según la información obtenida, el deceso ocurrió durante el mes de enero a causa de una falla multiorgánica. Este hecho evidencia, una vez más, la grave desatención médica y la vulnerabilidad extrema que enfrentan los reclusos en Venezuela».






