El exparlamentario abogado penalista y defensor por los derechos civiles, Rafael Narváez, mostró su satisfacción por la sentencia firme de la sala de apelación de la Corte Penal Internacional (CPI).
Narváez dijo que este organismo de justicia dejó sin lugar el recurso que introdujo el Estado venezolano, en su estrategia de impedir que el fiscal Karim Kan continuara investigando cómo lo había decidido la sala de cuestiones preliminares.
«Es un paso agigantado de las víctimas de violaciones graves a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad».
Señaló que el Estado se niega a reconocer las facultades, competencias e historia de la CPI y el compromiso adquirido cuando firmó el Estatuto de Roma en el año 2000, el cual califica a este tribunal penal internacional a investigar estos crímenes sin privilegios alguno para los investigados y procesados penalmente.
«Esta Corte no es el consejo general de DDHH de la ONU ni es el sistema interamericano de la OEA, los cuales siguen perdiendo fuerza y credibilidad porque la mayoría de sus miembros son representantes de Estados violadores de derechos humanos».
Mencionó que las víctimas lograron un paso agigantado, en este camino a veces largo por recorrer. Sin embargo, esta decisión no tardó mucho y eso acorta los tiempos expresó el defensor por los derechos civiles.
Para finalizar el exparlamentario insistió en su tesis ya reiterativa, que la única esperanza para resarcir este daño irreparable es la CPI.






